
(El día anterior recorrimos el principio del Bierzo e hicimos una riquísima tarta de queso y uva)
La noche en el albergue de Cacabelos ha sido un concierto de ronquidos con artista destacado. Recordemos que estábamos durmiendo en habitaciones de dos personas pero todas están comunicadas porque las paredes que separan con las contiguas no llegan hasta el techo sino que hay un espacio como de un metro. Se ha juntado que aquello debe hacer de caja de resonancia con que nos ha tocado un roncador profesional. Mala combinación. En alguna habitación a mi derecha, el roncador, roncando como si me lo estuviera haciendo en el mismo oído. En la habitación justo a mi izquierda, un chico a quien se le acabó la paciencia golpeando la pared (mi pared, la que tenía pegada a la cama) y gritando “¡¡¡venga, chico!!! ¡¡¡Que te vas a ahogaaaar!!!”. De cansancio o qué se yo, no me podía contener las ganas de reír. A mi derecha el super-roncador, a mi izquierda el gritón y yo la loca del pueblo partiéndome de risa a las tantas de la madrugada. De película, oye :D
A pesar de eso y como ya nos hemos acostumbrado a echarnos a andar de noche y a estas alturas no hay horitas de sueño que nos puedan vencer, hoy no va a ser menos y salimos que aún falta un rato largo para el alba.
Un poco más adelante hay dos opciones para seguir hasta Villafranca del Bierzo: o al lado de la carretera o por los caminitos del bosque. Nosotros, en nuestra tónica de evitar carreteras, nos metemos en la segunda. Es más larga pero vas caminando entre viñedos y con el fresquito de la mañana viendo colinas de viñedos entre bosquecillos es de cuento.
Llegamos a Villafranca del Bierzo y pasamos por delante de la Puerta del Perdón. Dicen que a aquellos peregrinos que porque están enfermos o no pueden continuar por cualquier motivo, si llegan a la Puerta del Perdón se les perdonan los pecados como si hubieran llegado a Santiago. Nosotros nos la encontramos cerrada. Será una señal para que sigamos caminando hasta Santiago.
Villafranca del Bierzo



1. Rehogamos la cebolla cortada y el diente de ajo en un poco de aceite. Añadimos la calabaza y la patata (pelada) cortadas en cubos.
2. Cuando estén blanditas añadimos el caldo de verduras, sal y pimienta y lo dejamos tapado a fuego medio durante 25-30 minutos, removiendo de vez en cuando para que no se pegue.
3. Trituramos todo bien hasta que quede una crema muy fina.
4. Picamos las almendras peladas. Servimos la crema calentita con las almendras picadas por encima
De regreso al albergue nos hemos encontrado a unos chicos que ya habíamos visto antes. Una de ellos termina aquí el camino. Otro está todavía decidiendo si seguir un poco más o terminarlo ya.
Nosotros nos retiramos ya a descansar en un albergue en el que no hay nadie más, que está algo retirado del poco movimiento que hay en el pueblo, en el que no se puede cerrar la puerta porque no tiene cerrojo y que está en un rinconcito que mi mente me ha jugado la mala pasada de recordarme a la serie Twin Peaks… ¡¡¡¡¡gluuuups!!!!! Preveo una noche memorable :S
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