Una vez leí que hacia falta un año y un día para hacerte a la idea de que una persona se había ido...Ese día es mañana. Mañana es ese año y un día en el que se supone que asumiremos que nos dejaste y la verdad, no confío demasiado en ello...Pero quiero que sepas que hemos sobrevivido. Que seguimos riendo. Que seguimos juntos. Que tu bisnieto sigue preguntando por tí. Que yo sigo echándote de menos. Que eres esa mujer a la que quiero parecerme cuando sea mayor. Y que a partir de ahora yo haré el flan, abuela. No te preocupes...Aunque siguen sin salirme las patatas fritas como a tí. Y sigo sin dar con la receta de tus albóndigas, aunque da igual...prefiero no intentar imitarlas y que siempre sean tus albóndigas... y tu buen hacer. Te llevo por siempre conmigo.
Y esta receta te la dedico. A tí y a todas las navidades en las que las pusiste en la mesa. 
Y ahora, vamos a por la receta, muy navideña (al menos en mis recuerdos):
Ingredientes:

Preparación (ingredientes para dos personas)
Empezaremos limpiando las almejas dejándolas en remojo en remojo con sal 1 hora y cambiarles el agua un par de veces (total 2 horas). Una vez limpias, podemos empezar a cocinarlas: pelamos dos cientes de ajo y los sofreímos en una sartén en abundante aceite de oliva y una hoja de laurel.
Cuando veamos que empieza a coger color, añadimos la harina y removemos bien para que no se nos queme
Una vez, tengamos nuestra harina cocinada, añadimos nuestro vino blanco, las almejas, salpimentamos y espolvoreamos con perejil y dejamos cocinar durante 5-7 minutos con la tapa puesta.
Pasados estos minutos, sacaremos las almejas que estén abiertas y dejaremos cocinar las que todavía estén cerradas hasta que todas estén abiertas. Cuando esto pase, rectificamos (si fuera necesario) de sal y cocinamos solo la salsa.
Con nuestra salsa bien ligada, volvemos a incorporar las almejas antes de servirlas.
