
¿Buscas una receta que sorprenda a tus invitados, sea fácil de preparar y parezca sacada de un restaurante de alta cocina?
Hoy te traigo una verdadera joya para tu repertorio culinario: caramelos de queso de cabra con mermelada de naranja amarga. Estas pequeñas delicias combinan el suave y cremoso sabor del queso de cabra con el toque vibrante y ligeramente amargo de la mermelada de naranja, todo envuelto en un delicado y crujiente envoltorio de masa filo.
Ingredientes (para 12 caramelos)
Paso a Paso: La Magia en la Cocina
Consejos y Trucos para el Éxito
Disfruta del Momento

Antes de comenzar, asegúrate de tener todo listo en tu cocina. Esta receta se basa en ingredientes simples, pero juntos logran un resultado espectacular.
Para los caramelos:
200 g de queso de cabra (preferiblemente cremoso, pero firme).
3 cucharadas de mermelada de naranja amarga.
6 hojas de masa filo (las encuentras en la sección de refrigerados en supermercados).
50 g de mantequilla sin sal (derretida, para pincelar la masa filo).
1 cucharadita de miel (opcional, si prefieres un toque más dulce).
Una pizca de tomillo fresco o seco (opcional, para un sabor más aromático).
Para decorar:
Herramientas necesarias

Antes de empezar a trabajar con la masa filo, asegúrate de tener todo listo y a mano. La masa filo tiende a secarse rápidamente una vez que se saca del paquete, así que lo ideal es trabajar con ella bajo un paño húmedo. Además, precalienta tu horno a 180 °C para que esté listo cuando termines de formar los caramelos.
En un bol pequeño, mezcla el queso de cabra con la mermelada de naranja amarga. Usa un tenedor para combinar ambos ingredientes hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea. Si te gusta un toque de dulzura adicional, añade una cucharadita de miel. Por último, incorpora una pizca de tomillo, que aportará un contraste herbáceo perfecto.
Este paso es importante porque el relleno es el alma de los caramelos. El queso de cabra aporta una textura suave y ligeramente salada, mientras que la mermelada de naranja amarga añade profundidad con su sabor cítrico y un punto de acidez.
Saca las hojas de masa filo de su envoltorio y colócalas sobre una superficie plana. Recuerda cubrirlas con un paño húmedo mientras trabajas para evitar que se sequen.
Toma una hoja y córtala por la mitad para obtener dos rectángulos. Si quieres caramelos más pequeños, puedes dividirla en tres partes iguales.
Con el pincel, unta cada rectángulo con mantequilla derretida. Esto ayudará a que la masa quede dorada y crujiente al hornearse.
Repite este proceso con todas las hojas hasta que tengas suficientes rectángulos para formar los caramelos.
Ahora viene la parte más divertida: darle forma a los caramelos.
Coloca una cucharadita del relleno de queso y mermelada en el centro de cada rectángulo de masa filo.
Dobla los extremos más largos del rectángulo hacia el centro, cubriendo el relleno, y luego enrolla desde uno de los lados cortos, formando un cilindro. Asegúrate de sellar los bordes con un poco de mantequilla.
Retuerce los extremos del cilindro suavemente, como si estuvieras cerrando el envoltorio de un caramelo. Si los extremos no quedan bien cerrados, puedes usar un poco más de mantequilla para pegarlos.
Coloca los caramelos en una bandeja forrada con papel de hornear, dejando un pequeño espacio entre ellos.
Una vez que tengas todos los caramelos listos, pincélalos con un poco más de mantequilla para asegurarte de que queden dorados y crujientes. Espolvorea unas semillas de sésamo por encima para añadir textura y un toque decorativo.
Hornea los caramelos durante 12-15 minutos, o hasta que la masa filo esté dorada y crujiente. Mantén un ojo en ellos, ya que la masa filo puede pasar de dorada a quemada en cuestión de segundos.
Deja que los caramelos se enfríen unos minutos antes de manipularlos. Si quieres darles un toque extra de brillo, mezcla un poco de mermelada de naranja con unas gotas de agua caliente y pincélala sobre los caramelos. Decora el plato con unas hojitas de menta fresca y sírvelos en una fuente bonita.

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No hay nada como la combinación de texturas y sabores que ofrecen estos caramelos. El crujiente de la masa filo contrasta con la cremosidad del queso de cabra y el toque vibrante de la mermelada.
Cada bocado es una explosión de dulce, salado y amargo, una experiencia que encantará a todos tus sentidos.