Una receta de las de toda la vida que merece la pena que probéis. Queda un guiso espectacular con una carne que se deshace en la boca.
Cubrimos el fondo de una cazuela con aceite de oliva y añadimos el diente de ajo entero, ponemos al fuego. Mientras el ajo coge color picamos la cebolla bien fina y la añadimos a la cazuela. Sofreímos hasta que esté dorada y se ablande.
Seguidamente añadimos la zanahoria cortada en rodajas y la sofreímos un poco antes de añadir el perejil bien picado.
Troceamos los tomates pera y los añadimos, sofreímos bien y añadimos el tomate triturado y la pastilla de caldo de carne. Rehogamos el conjunto para que el tomate se fría.
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Sazonamos la carne y la añadimos a la cazuela, rehogamos unos minutos hasta que pierda el color crudo.
Seguidamente añadimos los guisantes y el agua.
Dejamos cocer hasta que la carne esté tierna, 90 minutos más o menos a fuego lento. En olla rápida, unos 20 minutos.
Se puede aromatizar con especias al gusto: laurel, tomillo, romero...