Aquí en Dinamarca no se conoce la tradición de las castañas asadas y no son fáciles de encontrar; hay castaña francesa por el bosque, pero esa no es comestible. Así que me alegró mucho encontrarlas ayer. A mi vikingo le ha sorprendido el sabor dulzón.
La idea era hacerlas a la brasa, en el jardín, pero con tanta lluvia y humedad, al final las he hecho dentro. Hoy las he hecho en la freidora de aire, pero otros años las he hecho al horno; el resultado es el mismo. También se pueden hacer al microondas, pero eso no lo he probado.
**Como mejor están es recién hechas, así que no hagas tantas muy grandes; por la calle se venden por decenas y medias, o 5-10, según para cuántos sean.
La preparación:
1. Lavamos y secamos bien.
2. Les hacemos un corte en forma de cruz que atraviese las dos pieles; servirá para que no exploten al asarlas y para que luego nos sea más fácil abrirlas. Cuando se hacen a la brasa, la piel se quema más y acaba tan crujiente que se abren con más facilidad. Pero para hacerlas así en casa, recordad el corte.
¡Buen provecho!
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Bergua*