
Hoy va de arroces.
Se comenta por ahí que los arroces son de los platos más complicados de preparar bien. Remarco “bien” porque es fácil hacer un arroz crudo, pasado o soso. En mi casa tuve un muy buen maestro. En este punto es cuando se me llena la boca alabando los arroces de mi padre y es que él, supongo que de forma innata, te borda tanto una paella como un arroz con conejo como un arroz a la milanesa. Y yo aparte de heredar la miopía, el pelo rizado y el encanto natural jeje, creo que he heredado este “talento innato” para hacer unos arrocitos de chupar el plato.
El de hoy no tiene mucho exotismo pero, con buenos ingredientes, buen pan y un vinito, está como para echarse después una siesta pijamera. Butifarra, tomate natural para el sofrito, un arroz bomba… vamos a abrir un paréntesis para que pueda comerme mis palabras, y es que acabo de decir que no tiene exotismo ninguno pero por lo visto sí van a ser exóticas fuera de Cataluña las setas que le puse, porque buscando su nombre en castellano, la fuente de conocimiento Wikipedia me da un nombre en latín… son moixernons en catalán. Perro chico, seta de San Jorge o Seta de primavera en castellano. Ya me diréis si tenéis problemas para encontrarla, espero que no.
Cazuela de arroz con butifarra
Ingredientes por persona:
Como decía al principio… vinito (o cerveza, o agua… o lo que “goséis”), pan y confianza para chupar el plato. Es de esos platos que en un restaurante lo pediría de primero, de segundo y de postre con un chorretón de nata.
Y ahora, queridos, os dejo durante unos días que voy a disfrutar del placer de volar. Sed buenos
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