Cazuela de fideos con brócoli y alga nori

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Desde que descubrí gracias a CreatiVegan la técnica para dar a los arroces y cazuelas de fideos un rico aroma a mar gracias al alga nori, la he utilizado en incontables ocasiones. En esta ocasión (tengo en el blog otra otra receta con fideos y nori como protagonistas: http://mivegablog.com/2013/01/05/fideua/) he doblado la cantidad de alga y he utilizado menos ingredientes para conseguir una rica cazuela de fideos sencilla pero potente, súper fácil de hacer y riquísima.

Ingredientes:

1 brócoli hermoso

2 láminas de alga nori

2 dientes de ajo

pimienta negra en grano

250 gramos de fideos “para fideuá”

1 pimiento rojo

1 calabacín

Pimentón de la Vera

4 tomates rallados

caldo (el que admita)

Aceite de oliva VE

sal



Preparación:

En una sartén antiadherente perfectamente limpia tostamos el alga nori a fuego fuerte. Cuando se arrugue y se vuelva de color marrón, se le da la vuelta a la lámina y se repite la operación por el otro lado. Tostamos también la segunda lámina del mismo modo y las pasamos al mortero con los ajos, una cucharada de pimienta negra en grano y una pizca de sal. Lo majamos todo y lo reservamos.

En una cazuela ampia y bajita sofreímos a fuego medio el pimiento rojo en juliana. Cuando esté blandito, añadimos el brócoli bien limpio y cortado en ramilletes pequeños. Sofreímos unos 3 minutitos, subimos el fuego y añadimos el calabacín bien limpio y/o pelado cortado en rodajas finas.

Cuando esté hecho, añadimos una cucharadita de pimentón de La Vera, removemos apenas un instante y enseguida agregamos los 4 tomates rallados. Salamos y seguimos cocinando a fuego fuerte unos 3-4 minutos. Finalmente, añadimos los fideos y suficiente caldo como para cubrirlos por completo. Cocinamos a fuego fuerte 3-4 minutos y bajamos el fuego hasta una intensidad bajita el tiempo restante. Tapamos, apagamos el fuego y dejamos reposar. Como decía mi abuela, el truco para una cazuela de fideos excelente es que los fideos siempre tienen que estar “mal cocidos y bien reposados”. Y qué razón tenía…


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