No es ninguna novedad, a estas alturas del confinamiento, que la gran mayoría hemos sacado al chef que llevábamos dentro. Por ello, aprovechemos estas terribles circunstancias, para al menos aprender a cocinar y si además es de manera saludable y en familia pues muchísimo mejor.
Asimismo, considero que la mejor forma de retomar el blog, es poniendo receta y como no podía ser de otra manera, esta cumplirá con tres requisitos imprescindibles. Fácil, rica y super saludable.
No sé si os pasa, pero a mi siempre me ha llamado la atención el pasillo de los cereales de desayuno.
Sus reclamos publicitarios son realmente atractivos. En ellos nos advierten de los beneficios que su consumo aporta a nuestra salud, incluso prometen mantener nuestra figura. Eso sí, no sé porque pero solo la de las mujeres…
De modo que cuando al fin me decido por alguno de ellos, presa de la publicidad de sus magníficos embalajes, me viene a la cabeza una premisa fundamental a la hora de realizar cualquier compra, “dar la vuelta” y leer el listado de ingredientes“.
Con total seguridad es el único sitio donde no hay posibilidad alguna de engaños.
Y es entonces cuando te das cuenta, que tu elección de cereales, no es tan sana como quizás nos prometían, pues entre sus ingredientes aparecen azúcares refinados, edulcorantes, grasas de baja calidad, conservantes…
Por ello la propuesta más saludable será, que nos los preparemos en casa. Es muy sencillo y el control sobre los ingredientes está en nuestras manos.
¿Alguna vez la habéis comprado? ¿Sabéis lo qué es? o ¿Cómo o con qué alimentos podemos tomarla? Pues vamos a aprender.
La granola es un mix de granos como cereales, semillas y frutos secos o deshidratados, que se hornean hasta estar crujientes.
Lo importante es que la combinación esté equilibrada y que contenga: cereales, frutos secos y semillas como base principal, algo que aporte dulzor, algo de grasa vegetal de calidad y fruta deshidratada.
Existen infinidad de combinaciones, sin embargo la receta que hoy propongo a mí, me parece muy rica. Y una vez que la probéis estoy convencida de que los cereales industriales jamas volverán a vuestras casas.
De modo que vamos con la receta. Por cierto se tarda más en escribir los ingredientes que en prepararla.
Lo primero, es precalentar el horno a 200ºC y luego antes de meterlos bajar a 180ºC.
Para las cantidades puedes usar un peso y hacerla por gramos o utilizar una taza grande de desayuno o un vaso.
En un recipiente grande, añade la avena, el arroz hinchado, las almendras y nueces picadas. Remueve bien. Añade las pipas de calabaza y/o girasol, el sésamo y la canela.
A continuación el endulzante, que te apetezca, el más sano, la pasta de dátil. Por último el aceite de coco y oliva, removemos para integrar bien todo.
Ponemos papel vegetal, a nuestra bandeja de horno y extendemos nuestra granola. Llevamos al horno y dejamos unos 20 minutos, es importante darle vueltas cada 8 minutos más o menos para que se tueste por todas partes igual.
Cuando veas que tu granola coge color, la sacas y la dejas enfriar.
Y si te gusta, ahora es momento de añadir unas onzas de chocolate puro del 70% o más, troceadas con un cuchillo, le dan un gran sabor.
No te podrás resistir, realmente está buenísima!!!!!
En un bol ponemos un yogur natural y añadimos unas cucharadas de granola y algo de fruta fresca, con plátano o manzana, por ejemplo, queda muy bueno.
Sobre una rebanada de pan tostado ponemos un plátano cortado a rodajitas y un puñado de granola. ¡Riquísimo!
Otra idea original, en la batidora ponemos un plátano, un puñado de arándanos o fresas y un vaso de bebida de avena, trituramos y luego añadimos por encima un puñadito de nuestra granola saludable.
Y a disfrutar de esta granola saludable!!!!

