
Vídeoreceta:
Ingredientes para 4 personas:

Preparación:
Corta el rabito de los champiñones y límpialos bien de los restos de tierra que puedan tener. Acláralos con agua.
En una sartén con aceite de oliva, cocina los champiñones a fuego vivo. Si los cocinas a fuego bajo, sólo conseguirás cocerlos. Cuando se doren de un lado, dales la vuelta y baja un poco el fuego. Añade más aceite si lo crees conveniente. Una vez hechos por ambos lados, sácalos del fuego y reserva.
Lava y pica los rabitos de los champiñones. Pica también el jamón. Si tienes un jamón en casa, aprovecha los cortes menos bonitos, pero igual de ricos.
En otra sartén con aceite de oliva, saltea los trocitos de champiñón. Cuando se doren, añade el jamón cortado a trocitos y rehoga durante un minuto. Añade las gambas peladas (si son crudas, déjalas que se cocinen durante dos minutos). Aparta tres o cuatro cucharadas de este salteado en un plato para decorar al final.
Añade a la sartén la mantequilla y la harina (una cucharada sopera o dos del tamaño postre que equivale a unos 18 gramos aproximadamente). Remueve para que se vaya tostando la harina. El olor te indicará que está lista y tomará un ligero color dorado ¡Ojo que no se te queme o arruinarías el relleno! Este proceso es muy rápido. Incorpora la leche mientras remueves con un utensilio que no te raye la sartén. Condimenta con nuez moscada rallada y con pimienta negra molida. Rectifica de sal, si fuera necesario (en mi caso, con la sal que lleva el jamón ha sido suficiente). Cuando espese, está ya el relleno preparado. La textura debe ser parecida a la de las croquetas. Deja que se temple antes de rellenar los champiñones.

Ahora ya toca rellenar los champiñones con el preparado de bechamel. Sazona los champiñones con un poco de sal por encima. Rellénalos con una buena montañita uno por uno y déjalos en la fuente donde los vas a gratinar. Cubrelos con abundante queso rallado. Si te cae queso por fuera, no te preocupes porque cuando saques los champiñones te van a sobrar voluntarios para rebañar (es lo mejor de la bandeja, te lo aseguro ;) ). Reparte por encima el salteado que habías reservado excepto las gambas, que debes guardar para después.
Introduce la fuente en el horno con el gratinador hasta que el queso se funda y obtengas el dorado que desees. Una vez gratinado, reparte las gambietas por encima de los champiñones y sírvelos calientes.
Y a disfrutar de estos ricos y cremosos champiñones rellenos!
Puedes servirlos junto con unas tartaletas de pescado gratinadas al eneldo (receta aquí) o unos rollitos de crepe con salmón y queso (receta aquí).
QUE APROVECHE!
Si están riquísimos in gratinar, imagínatelos una vez están doraditos!
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