Se dice pronto pero es verdad, y cómo se os echa de menos.
El problema era que cuando disponía de tiempo libre apenas me apetecía cocinar y mucho menos preparar las fotos, escribir las entradas, etc. Me absorbió de tal manera que mis hobbies se empezaron a convertir en obligaciones, sintiéndome incluso culpable de no disfrutarlas como antes.
Así que decidí cambiar el chip, y los guardé en un rincón de mi vida proponiéndome retomarlos sólo cuando de verdad me sintiera con ganas y llena de pasión como antes había hecho.
Como decía, hoy el blog cumple años, y para celebrarlo, no podía elegir otra tarta que no fuera una cheesecake, mi favorita, que la ocasión lo merece.

Precalentamos el horno parte de arriba y abajo a 180 º . Sacamos la mantequilla de la nevera unos minutos antes para que se ablande un poco. Forramos la base del molde con papel vegetal y engrasamos las paredes con mantequilla.
Empezamos preparando la base de galleta. Trituramos las galletas. Colocamos la mantequilla en un bol y calentamos unos 30 segundos al micro para que se derrita. Cuando esté, la mezclamos con las galletas trituradas y removemos bien. Cuando tengamos la pasta de galleta, cubrimos la base y un poco de las paredes de nuestro molde cuidando que quede bien equilibrado todo. Reservamos en la nevera.
En un recipiente echamos el queso de untar, unas gotitas de esencia de vainilla, la leche condensada, el coco rallado, el Baileys ¡aquí cuidado que es adictivo! y los huevos y batimos todo bien.
Sacamos nuestro molde de la nevera y vertemos la mezcla de queso. Metemos al horno y horneamos unos 35-40 minutos hasta que veais que ha cogido color la superficie y cuando metáis el tenedor salga limpio. Apagamos el horno y dejamos 5 minutos más. Sacamos y dejamos enfriar a temperatura ambiente.
Más tarde, reservamos en la nevera para que enfríe. A la hora de decorar, rallamos chocolate blanco y lo espolvoreamos por encima. Y a comeeeeerr!!!!