Esta para mí es la receta más fácil del mundo, simplemente se coge el pan que nos ha sobrado de hace un día o dos, lo cortamos en rodajas no muy anchas, más o menos de un centímetro y las freímos en una sartén con aceite, cuando ya estén fritas, solo dejar que cojan color porque se fríen muy rápido, las separamos del aceite y las ponemos en un plato o bandeja con papel de cocina, esto para que se absorba el aceite sobrante y seguidamente las espolvoreamos con azúcar.
Y ya está, ya tenemos hechos los churros de pobre que para almorzar, merendar o cuando no sabemos que pillar, están muy bien y así aprovechamos el pan que sobró.