¡Otro mes, otro asalto con #asaltablogs! Y con este estrenamos el curso :)
La despensa asaltada de este mes ha sido la de Ana, de Migas en la mesa, y ha sido un verdadero placer, porque compartimos ideas y filosofías de vida y yo no lo sabía; pero me hizo mucho ilusión descubrirlo.
Ese es uno de los motivos por los que escogí esta receta de churros falsos o "de mentirijilla", porque representa muy bien mi estilo de vida y de cocina. Aquello de "un día al año no hace daño" lo tengo muy presente. Es importante disfrutar y no obsesionarse, pero para mí también es importante cuidar mi templo, para que me dure muchos años, y ser coherente. La vida sedentaria que la grandísima mayoría llevamos hoy en día no requiere la misma alimentación que la vida de ganaderos, granjeros e incluso gente de ciudad que tenía que guardar el calor corporal porque eso de la calefacción era un cuento o un lujo. Lo veo mucho aquí en la cultura danesa; los horarios, las comidas y demás, todavía hablan de las horas de luz, las responsabilidades y los inviernos fríos de generaciones pasadas. Hoy en día, en Navidad y otras ocasiones especiales, es una maravilla recordad aquellos tiempos y las tradiciones que nos han llegado. Pero para el día a día, hemos de adaptar la manera en que comemos, dormimos, etc. para cuidarnos de la mejor manera y sacarle partido a nuestra existencia.
Todo esto para decir que yo en casa como muy sano; espaguetis de calabacín, bizcochos en los que sustituyo mantequilla por puré de manzana, horno en lugar de frito, tortilla de patata asada en lugar de rehogada en aceite, etc. Pero no quita eso que en mi próxima visita a España me de un homenaje con unos buñuelos de calabaza o unos chipirones rebozados, o que a mis invitados les prepare un festín clásico. Y de esa línea de pensamiento surge esta receta de falsos churros, hechos al horno y con muy poquita azúcar (que además se puede sustituir por edulcorante). Se los serví a mis vecinos y hasta mi vecina diabética se atrevió con ellos y le sentaron genial. Evidentemente, no se debe esperar ni la textura ni el sabor de un churro frito y cubierto en azúcar. Pero es una buena receta. A la mesa saqué salsa de chocolate para el que quisiera. Salen unos 24, por cierto.
La preparación:
1. En una olla fundimos un poco la mantequilla a fuego medio-lento y añadimos el agua, la sal y el azúcar. Movemos un poco para que se integren los ingredientes.
2. Cuando de el primer hervor, incorporamos la harina tamizada de una sola vez y sin pausa mezclamos bien con una espátula hasta que la masa esté bien formada y se despegue fácilmente de las paredes de la olla.
¡Buen provecho!
¡Sígueme en facebook!
https://www.facebook.com/berguaricoysano
Bergua*