Habían pasado tantos años desde la última vez en que toda la familia se había reunido alrededor de aquella mesa, en aquella habitación
Sus mejores recuerdos habían pasado en aquella casa, la de sus abuelos
Su abuela trajinando en la cocina, haciendo comida para todos ellos
Los adultos, sentados en aquella mesa de madera maciza, hecha por su abuelo con sus propias manos
Todos fumando, riendo, hablando, poniéndose al día después de meses sin verse
Solo se veían en los meses de verano y en las navidades
Todos estaban repartidos en diferentes ciudades y en diferentes quehaceres
En cuanto entraban por la puerta de aquella casa, se olvidaban de etiquetas y dejaban los trajes y las corbatas, los zapatos de tacón y la ropa de marca.
Aparecían las ropas anchas, las zapatillas, los jerseys anchos con adornos navideños o las camisetas, según la época del año
En época navideña se comía, se cantaba y se repartían regalos
En verano se comía, se hacía la siesta y se daban largos paseos, sin prisas, sin un destino
El reloj se paraba y nadie quería volver a sus vidas
Los niños no tenían horarios, ni tareas asignadas. Hacían lo que querían cuando querían
Llegaban embarrados y tímidos y se marchaban sonrientes, parlanchines y sonrosados
Pero aquella mesa, ay aquella mesa, no había anécdota que se contara pasados los años en que no se nombrara aquella mesa
Todas las historias empezaban igual: "Estábamos aquí mismo sentados" "Aquí mismo fue, sentados en esta mesa" "Tu abuela cocinaba y nosotros estábamos sentados aquí mismo"
Si cerraba los ojos, aún podía los podía ver a todos, cada uno en su sitio preferido, cada uno sentado al lado del que tenía más afinidad
Y si conseguía desconectar unos minutos, aún escuchaba las voces y las risas
¡Qué buenas charlas tenían alrededor de aquella mesa!
PD Cuento inspirado y dedicado a Natividad Suárez Saucedo
Cuando el interior es lo importante... En este caso, el sabor Llámame Rústica
INGREDIENTES 500 g de higos 140 g de azúcar 100 g de maicena 90 g de harina 1 pizca de sal 4 huevos 200 ml de nata 200 ml de leche 1 rama de canela 2 cucharaditas de canela en polvo Azúcar glas
ELABORACIÓN Lavar los higos y retirarles el rabo Partir por la mitad En un bol poner los higos y espolvorear con 70 g de azúcar y una cucharadita de canela
Tamizar la harina y la maicena Añadir la sal y el azúcar restante
En un cacito poner la leche, la nata y la rama de canela Llevar a ebullición Retirar del fuego Retirar la rama de canela Dejar templar
Batir los huevos en un bol Añadir la mezcla de leche
Añadir la harina Batir
Preparar la cubeta
Pulverizar con spray para desmoldar Colocar en la base papel horno que suba por las paredes 2-3 dedos
Colocar los higos en la base, encima del papel horno y con la parte carnosa hacia arriba
Verter la masa por encima
Menú Horno 40 minutos + Válvula abierta + Tapa abierta (cerrar la tapa e ir abriendo hasta que aparezca el pitorro metálico de la tapa)
Dejar templar Desmoldar Dejar enfriar encima de una rejilla
Espolvorear con azúcar glas y el resto de la canela