
En cuanto vi en Instagram la coca de trampó (típica mallorquina) de Aurora Cayuela Morcillo me encantó la masa y decidí prepararla con lo que tenía en casa (estamos en pleno confinamiento por el coronavirus) El resultado buenísimo, una masa muy fácil de trabajar y muy rica, con un toque hojaldrado a pesar de no haber puesto nada de manteca de cerdo
Os cuento cómo la hice (medida del vaso 120 ml)
Ponemos en un bol los ingredientes
y vamos añadiendo poco a poco la harina. Se echa la que admita, esta masa no se amasa y tiene que quedar blanda. Si estiras un trocito la masa se rompe, no es elástica; si la amasamos la masa se endurece cosa que no interesa
Tapamos con film transparente y dejamos reposar 1 hora. Encendemos el horno a 220 grados y mientras troceamos las verduras elegidas. Yo las que tenía: 1 cebolla, 1 calabacín pequeño en rodajas muy finas, 2 tomates en rodajas finas, 6 champiñones y un manojo pequeño de espárragos verdes.
He utilizado como molde dos bandejas metálicas para pizza. Dividimos la masa y vamos extendiendo con las manos dejándola muyyy fina. Extendemos desde el centro y dejamos los bordes un poquito más gruesos. Vamos poniendo las verduras en capas alternas y salpimentado ligeramente. Terminamos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra

Metemos en el horno, una sobre la chapa abajo del todo y la otra en el carril del medio, a 220 grados, con calor solo abajo y con ventilador. A los 20 minutos cambiamos las cocas de posición para que se hagan bien ambas (es una masa que tiene que quedar crujiente) Si la de arriba se dora en exceso tapamos con papel de aluminio.