
Cocido madrileño, historia:
No se sabe su origen exacto, por lo que se piensa que surgió con las sucesivas mejoras de algún potaje de garbanzos. Comparte origen con el cocido montañés o el cocido maragato, entre otros. Algunos lo consideran la evolución de la Olla podrida castellana y otros de la adafina hebrea. Comenzó siendo un plato principalmente consumido por las clases humildes, pero a medida que se iba introduciendo en los menús de los restaurantes, llegó ya a todo el mundo. Ahora pasaré a describir un poco los precursores del cocido madrileño.
Por un lado tenemos la “adafina serfardí”. Posiblemente fueran los judíos sefardíes los que introdujeron la cocción del garbanzo en España. Se puede considerar cocido a la adafina, porque ya se cocían los garbanzos con verduras y por otro lado las carnes, todo ello según las normas Kosher. Otra cosa que se ponía en este plato, eran unos huevos cocidos que se cortaban en cuatro trozos. Más adelante se empezó a introducir carne de cerdo, pero esto no fue un añadido cristiano, sino que lo añadieron los judíos conversos (o marranos, como se les llamaba en la época), con el fin de acreditar su conversión y evitar así problemas con la inquisición. El plato ya tenía los tres vuelcos, cosa que todavía conserva el cocido madrileño y otros tantos cocidos españoles.
La olla podrida tal vez sea, históricamente hablando, el cocido más popular, ya que existen multitud de referencias literarias al respecto, como por ejemplo en El Quijote. En el Siglo de Oro, aparecieron otras variantes como la olla gitana o la olla morisca. En esta época los cocidos se denominaban ollas, debido al recipiente que se empleaba para hacerlos. A principios del siglo XVII aparecen las primeras recetas de olla podrida en los libros de cocina y se conocía por toda la península e incluso había traspasado la frontera hacia Francia.
El cocido bien se puede considerar descendiente de cualquiera de estas dos elaboraciones culinarias y fue a mediados del siglo XVIII cuando se cambió el término “olla” por “cocido”.
La olla podrida sigue su avance durante los siglos XVII y XVIII, pero su popularidad no llegaba a la corte, cosa que no ocurrió hasta finales del siglo XIX, cuando empezó a servirse en restaurantes, que era a donde iban las personas de clase alta. Poco a poco se fue extendiendo por todos los restaurantes de Madrid y fue encareciéndose y mejorando la calidad. Hoy en día se puede encontrar en cualquier restaurante madrileño y resulta una comida completa y abundante.
Cocido madrileño, el vídeo del programa:




