Me encanta la coliflor, y sobretodo me encanta comerla de mil maneras diferentes: cruda, en crema, al vapor, salteada… y gratinada con bechamel también! Es un plato muy fácil de hacer que os puede servir como un primero para estas fiestas o para cualquier día de invierno.
Ingredientes (2 pax):
Preparación:
Para empezar, lavamos la coliflor y la cortamos en trozos no muy grandes ni muy pequeños. La colocamos en una fuente para el horno y le añadimos un vaso de agua. La tapamos con papel de aluminio y lo metemos en el horno precalentado a 200ºC durante media hora.
Mientras, preparamos una bechamel con la leche de soja y la harina. Le añadimos pimienta y una pizca de nuez moscada.
Por otro lado, picamos los ajos muy menudos y los freímos. Cuando estén doraditos, le añadimos las almendras machacadas y las tostamos un poco.
Cuando la coliflor ya esté algo hecha, la sacamos del horno. El punto de cocción es a gusto de cada uno, yo prefiero que quede un poco entera o al dente, pero si la queréis más blanda podéis dejarla más tiempo.
Cuando esté, le añadimos la bechamel por encima, de manera que se cubra bien toda la coliflor. Le añadimos la mozarella vegana y le echamos por encima también el ajo con la almendra, repartiéndolo por toda la superficie. Espolvoreamos con un poco de pan rallado y lo volvemos a meter en el horno hasta que esté bien dorado.