Bizcochos, tutoriales para blogueras, consejos para salir bien en las fotografías y ahora mermelada, ¡soy una mujer del renacimiento!
Bueno, después de este arranque de humildad que me ha dado, voy a lo mío: efectivamente, sé hacer mermelada (lo digo con el orgullo de quien sabe desactivar bombas o hacer crochet). Que vosotros diréis «¿Para qué vas a hacer mermelada, Jessi, si comprarla es muy barata?» y yo os contesto: Es que soy muy fan de la película Baby Boom (o Baby, tú vales mucho), esa de Diane Keaton que hereda un bebé y se lía a hacer compota de manzana como si no hubiese un mañana. (También soy muy fan de Diane Keaton). Bueno, eso y que la mitad del árbol de ciruelas de mi vecino cae en mi jardín y hace un par de semanas lo mismo recogimos 4 kilos de ciruelas amarillas (así con la tontería). Y bueno, después de las berenjenas rellenas, a mí esto me parecía el siguiente paso lógico.
Busqué la receta en Internet y qué horror. No hay que fiarse de lo que te digan en Internet, sobre todo cuando de limones se trate. Me explico, la receta es la siguiente:
Ingredientes
1kg de ciruelas amarillas (deshuesadas y sin piel)
500gr de azúcarZumo de medio limón
Instrucciones
*Nota: Importantísimo el paso 8. Si no le hacéis la foto, ni os comáis la tostada, porque ¿quién quiere comerse algo que no ha visto nadie en las redes sociales? Vamos, hombre.
En fin, como os decía antes: bajo ningún concepto se os ocurra poner limón nunca a una confitura, que luego es a lo único que sabe (de ahí que haya aprendido cómo arreglar una mermelada ácida). Si ya es demasiado tarde y os ha salido una confitura acidísima, arreglarlo es muy fácil: volvéis a echar la mezcla a la cazuela, le añadís más azúcar y a remover. Fácil, sencillo y para toda la familia.