PREPARACIÓN:
Lo primero que vamos a hacer es poner en una cazuela la media taza de azúcar moreno y las dos cucharadas de agua. Lo pondremos a fuego medio y removeremos hasta que se disuelva por completo.
Añade el vinagre de manzana, la mantequilla y la mitad de la nata. Añade también un poco de sal y bate hasta que se disuelva por completo todo. Tiene que tener un color caramelo y cuando le empiece a salir burbujas a la mezcla, vas a apagar el fuego y lo vas a dejar enfriar por completo.
Una vez esté frío, añade el ron y remueve hasta que se disuelva.
Ahora coge la jarra donde lo vayas a servir y ponle dos dedos de la mezcla que hemos preparado. Añade un poco de cerveza y remueve para que se disuelva bien. Una vez esté homogéneo añade el resto de la cerveza y lleva la jarra al congelador por 15 minutos.
Mientras, vas a mezclar la otra mitad de la taza de nata que no hemos usado con un par de cucharadas de nuestra mezcla de caramelo y lo vas a batir bien hasta que se espese la mezcla. En el fondo es como montar un poco la nata.
Saca la jarra de congelador y ponle un poco de la nata montada-caramelada a modo de espuma. Listo.
Te recomiendo que te la bebas cuanto antes porque la nata de arriba se bajará y quedará un poco... En fin, que esto es para beber cuanto antes. Ya os digo que es un sabor difícil de explicar y desde luego es más un postre que una bebida. Tenéis que probarla.
Encontré también recetas que incluyen un poco de jengibre en la mezcla, pero no me atrajo mucho la idea y no le puse. Creo que fue un acierto, pero como siempre, haz lo que quieras.
Y a cocinar, Harry Potter, que el mundo se va a acabar.