Imagina una bebida refrescante, burbujeante y llena de sabor, con el toque cítrico del limón y el puntito picante del jengibre. Esa es la magia de la kombucha de jengibre y limón, una combinación perfecta para quienes buscan algo delicioso y saludable a la vez. Su efervescencia natural la hace tan satisfactoria como un refresco, pero con el extra de probióticos y beneficios digestivos.
Si ya has preparado tu kombucha casera y has pasado por la primera fermentación con té azucarado y SCOBY, ahora es el momento de llevarla al siguiente nivel con la segunda fermentación. Si aún no sabes cómo hacer la primera fermentación, te lo explico paso a paso en esta guía para comenzar a hacer kombucha.

La segunda fermentación es cuando embotellamos la kombucha ya fermentada en botellas herméticas con ingredientes adicionales y la dejamos reposar unos días más para que desarrolle carbonatación y sabor.
En este tiempo se generarán más burbujas de gas de forma natural, haciendo que la kombucha sea más efervescente. Además, es el momento de añadir frutas, especias o hierbas para personalizarla a tu gusto.

Bebida burbujeante, refrescante y llena de sabor. ¡Fácil y delicioso!
Plato Bebida
Keyword kombucha
Tiempo de preparación 15 minutos minutos
Tiempo de fermentación 2 días días
Tiempo total 2 días días 15 minutos minutos
1 litro Kombucha fermentada
1 trozo jengibre fresco
1/2 limón zumo
1 cucharadita azúcar
Pela y ralla el jengibre (si prefieres, puedes cortarlo en rodajas finas).
Exprime el limón y, si quieres, añade un trocito de cáscara para más sabor.
Con ayuda de un embudo, vierte la kombucha en las botellas, dejando unos 3 cm de espacio en la parte superior.
Añade el jengibre y el zumo de limón a cada botella.
Si quieres más burbujas, añade una cucharadita de azúcar o miel.
Cierra bien las botellas para que el gas no se escape.
Deja las botellas a temperatura ambiente (20-25°C) en un lugar oscuro durante 2 a 4 días.
Cada día, abre con cuidado las botellas para liberar un poco de gas (¡hazlo sobre el fregadero para evitar sustos!).
Si al abrir la botella sale un "pssshhh" fuerte y ves burbujas, ¡es buena señal!
Prueba la kombucha: si te gusta el nivel de carbonatación, pásala a la nevera para detener la fermentación.
Una vez en la nevera, la kombucha se mantiene bien durante semanas, aunque el gas se irá perdiendo poco a poco. Sirve fría y sin agitar demasiado para evitar que burbujee demasiado al abrirla.