
A continuación se explica cómo limpiar mejillones rápido y fácil para cocinarlos al vapor o para preparar una deliciosa paella.
Los mejillones aportan una gran cantidad de vitaminas y minerales y son muy saludables.
Por su contenido en fósforo, los mejillones son buenos para los dientes y los huesos.
Tiene pocas calorías, por lo que es ideal incorporarlo en dietas y una alta concentración de ácidos omega 3, pero atención si tienes el colesterol alto.
Una vez enjuagados, se ponen los mejillones en una cazuela o sartén tapada a fuego medio. Te aconsejo que los saques de la olla a medida que se abran porque si esperas para sacarlos hasta que estén todos abiertos, se cocerán en exceso. Los mejillones, para que sean jugosos y sabrosos, deben cocinarse el menor tiempo posible.
Hay muchísimas formas de preparar estos ricos moluscos, desde los básicos pero deliciosos mejillones al vapor hasta los mejillones a la marinera o los mejillones en escabeche.
Son también muy ricos los mejillones a la vinagreta, al vino blanco o los mejillones a la andaluza. ¡Y la lista es muy amplia!
Si quieres aprender cómo limpiar rápidamente los mejillones te aconsejo veas esta video receta de mi canal de YouTube al que te invito a suscribirte.
Es importante elegir materia prima de primera calidad si quieres que tu plato sea un éxito total. En este sentido, los mejillones de las rías gallegas son excepcionales.
Descubrirás ahora cómo limpiar los mejillones rápidamente y cómo abrirlos para hacerlos al vapor. En la pescadería no te los limpian pero verás que no tiene ninguna complicación hacerlo en casa.
Si te gusta el marisco no dejes de probar mis cigalas en salsa o el vistoso pastel de cangrejo.
Los mejillones (mussels en inglés), por supuesto, son otro alimento apto para celíacos y podrás prepararlos de distintas formas sin gluten (sin tacc, gluten free).
Los pasos son muy sencillos
Paso 1Los mejillones suelen venir llenos de una especie de pelos, a los que llamamos barbas, y también pueden tener un poco de arena u otras impurezas propias del mar y de las rocas. Para limpiarlos y poderlos comer a gusto, lo primero que vas a hacer es quitarle las barbas. Hay algunas personas que las cortan con unas tijeras pero yo no te lo aconsejo porque de este modo solo quitarás la parte de fuera pero la de dentro quedará ahí y te la encontrarás al comerlos. Lo mejor es estirarlas intentando que no se rompan. Para mí, la mejor manera de hacerlo es desde la parte más estrecha hacia la parte más ancha. Ni hacia arriba, ni hacia afuera, si nó hacia abajo, fuerte. Así sale perfectamente.
Si los vas a comer el mismo día, ya le puedes quitar una de las mitades de cáscara y los puedes ir poniendo en una fuente para servir y aliñar, si quieres con limón, con vinagre o con un picadillo de cebolla, pimiento verde y rojo, y tomate. Si los tienes que guardar un día o dos, quítales la cáscara igualmente, ponlos en una fiambrera y échales el agua de la cocción por encima. Bien tapados y en la nevera se te conservarán perfectos.