Si el pollo es una de las carnes que más se consume en mi casa, el conejo también lo es. Una carne sana, sin grasas y se puede conseguir a buen precio. Los venden enteros, troceados y podemos comprar simplemente los muslitos.
La receta de hoy es un buen plato de cuchara. Con sólo acercarse a la olla y oler el aroma que desprende el guiso, invita a sentarse con gusto a la mesa.
Si estáis preparados, es el momento de empezar a cocinar.
Pon a calentar aceite en una sartén. Fríe la carne por todos lados, tiene que quedar dorada pero no demasiado frita.

Cuela el aceite, ponlo en una cacerola a calentar de nuevo y sofríe la cebolla picada. Cuando esté transparente, agrega las zanahorias en rodajas.
Sofríe todo junto unos minutos más y agrega la carne reservada.
Cuando los tomates estén pochados y hayan soltado su jugo, añade el vino, la hoja de laurel, perejil picado y el tomillo. Espera a que hierva el vino para que evapore el alcohol.
Deja que repose un poco antes de servir, y seguro que vais a disfrutar de una delicioso plato, con aroma y lleno de sabor.