Otoño, tiempo de hermosos membrillos para elaborar dulce, confituras y postres. El dulce de membrillo junto con el chocolate eran la merienda de los niños décadas atrás, cuando no se tenía tanta bollería industrial, y era todo más sano.
El membrillo no se come crudo, se ha de cocer o cocinar antes, pero en confitura o mermelada es una delicia con pan o queso.
Si mezclamos los membrillos con manzana, pera, naranja, limón, mandarina, por la cantidad de pectina que desprende, espesa y da una buena combinación.
Poner a cocer en una olla con agua que cubra la fruta, los membrillos y las peras sin pelar.
Una vez cocida la fruta, pelar y sacar las pepitas.
Dejar cocer en una olla a fuego bajo unos 40 minutos, removiendo a menudo con una cuchara de madera, hasta obtener ese color rojizo tan característico.
Pasar en caliente a tarros esterilizados, cerrar, etiquetar y poner hacia abajo para hacer el vacío durante 24 horas. Se conserva perfectamente más de 1 año.