Congelar revollones (níscalos)

Este año la temporada de revollones (rebollons) ha sido buena. Las lluvias han hecho que estos hongos proliferen y su precio a bajado mucho en poco tiempo. Lo malo es que acaba su momento y he aprovechado para comprar y congelar. De esta manera los disfrutaremos un par de meses más aunque no estén en el mercado.



Se pueden congelar crudas, pero según he leído, tienen más posibilidades de ennegrecer o cristalizar, así que probé con esta técnica y he comprobado que quedan perfectas. Hay que descongelarlas antes de utilizar, pero vale la pena.

Compré unos 600 g. que dividí después en 6 bolsitas y nos sirven para cremas, arroces, bechamel, revueltos y un sinfín de posibilades. Su sabor es tan personal que marca la diferencia de cualquier plato.

Lavamos los revollones para quitar toda la tierra y ramitas que suelen traer.

Los extendemos sobre un paño limpio con el sombrero bocabajo y dejamos que se sequen bien.

Los cortamos en trozos del mismo tamaño.



En una cazuela ponemos aceite de oliva y un par de ajos partidos por la mitad.





Sofreímos unos segundos y añadimos las setas.





Cocinamos a fuego fuerte, removiendo durante 10 minutos.





Dejamos que se enfríen por completo antes de meterlos en bolsas especiales para congelar.





Atamos quitando todo el aire posible. Metemos en el congelador.