
Por este motivo, muchos padres se encuentran con un grave problema a la hora de escolarizar a sus hijos y, especialmente, al hacer uso de los comedores escolares.
A continuación facilitamos información sobre la legislación vigente y cómo actuar.

Apartado 3: ... se considerará criterio prioritario la concurrencia en el alumno de enfermedad crónica que afecte al sistema digestivo, endocrino o metabólico y exija como tratamiento esencial el seguimiento de una dieta compleja y un estricto control alimenticio cuyo cumplimiento condicione de forma determinante el estado de salud física del alumno. Para las enseñanzas no obligatorias se podrá considerar además el expediente académico.
Apartado 6: En los procedimientos de admisión de alumnos en centros sostenidos con fondos públicos que impartan las enseñanzas de grado medio de Formación Profesional, cuando no existan plazas suficientes, se aplicarán los criterios previstos en el apartado 3 de esta disposición adicional quinta. Una vez aplicados los anteriores criterios, se atenderá al expediente académico de los alumnos.
Esta disposición quinta, ya ha sido recogida en las Instrucciones de la Dirección general de Centros Docentes de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid sobre la participación en el proceso de admisión de alumnos en Centros Docentes sostenidos con fondos públicos de Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria para el Curso Escolar 2003/2004 (Instrucción séptima, apartado b).
Los alumnos celíacos deberán hacer constar esta circunstancia en el impreso de solicitud de admisión y aportar certificación médica que indique que el alumno padece enfermedad celiaca y que se trata de una enfermedad crónica, y en los baremos de puntuación aplicables se le otorgará 1 punto.

Que el Consejo Escolar podrá autorizar a llevar la comida elaborada en casa, así como utilizar el comedor escolar, a los alumnos que padezcan cualquier enfermedad que precise una alimentación específica, siempre que tales circunstancias se acrediten mediante oportuno certificado médico.
En este último caso citado se abonará el 50% del precio del menú escolar, con objeto de repercutir los costes a que se refiere el artículo 6 de la citada Orden 917/2002.
Nota aclaratoria de ACM:NO es el Director del Centro Escolar, ni el responsable del comedor, los que tienen que admitir o denegar la elaboración menús alternativos sin gluten, sino el Consejo Escolar. Para ello, os aconsejamos que os pongáis en contacto con el APA (Asociación de Padres de Alumnos) del centro, le expliquéis el problema, solicitéis su apoyo y que este tema sea tratado en el Consejo Escolar. En el caso de que os sea denegado, os rogamos os pongáis en contacto con la asociación, para intentar ayudaros a solucionar el problema.
Aunque en el colegio tenga cocineros que preparen la comida, todos ellos pertenecen a una empresa de catering que ha sido autorizada por la Consejería de Educación para poder dar este servicio a los centros escolares.
Empresas de catering: http://www.celiacosmadrid.org/direcciones_caterings.html
Colegios de Madrid que sirven menús sin gluten: http://www.celiacosmadrid.org/deinteres_colegio_3.html

Desconocimiento de la situación.
Temor a afrontar problemas.
Elusión de responsabilidades.
Para evitar estos problemas, es necesario que padres, profesores y alumnos tengan una relación estrecha y que la información fluya entre unos y otros para que el niño celíaco, sujeto fundamental de éste triángulo, no se sienta discriminado.
Para conseguir nuestro objetivo, resulta imprescindible informar a todos los estamentos implicados:
Informar al niño (por parte de los padres).
Informar a los profesores (por parte de los padres).
Informar a los compañeros del niño (por parte de los profesores).
Informar a los responsables de cocina (por parte de los padres y profesores).

Estos aprendizajes junto con la información suministrada por los padres, facilitará el paso de casa al colegio.

En las excursiones y salidas a granjas escuelas, sería aconsejable concertar un menú que todos puedan tomar. Éste podría ser un buen momento para que el niño celíaco compartiera el mismo menú, la misma comida, con sus compañeros.
Mediante actividades en el aula, como cuentos, historias, dibujos, se podría explicar a todos los alumnos de la clase qué es la enfermedad celíaca y asegurarse de que el niño celíaco no se sienta o lo sientan "diferente". Hay que explicar a los compañeros qué alimentos no deben ofrecer al niño celíaco y por qué.
Los responsables de cocina, en ciertos casos, podrán adaptar muchos platos a la dieta en cuestión sin necesidad de hacer gastos extras, a la vez que se evita preparar menús distintos. Por ejemplo: utilización de un tomate frito de una marca que pueda tomar el niño celíaco, en vez de cualquier otra.

Al principio, durante los primeros días o semanas, los padres deben hacer un seguimiento y colaborar con los responsables ante los problemas y dudas que puedan surgir hasta que se adquieran los hábitos necesarios. Si por las razones que sean, no es posible ofrecer garantías, el colegio debe facilitar al niño que lleve la comida de casa y dar la posibilidad de calentarla en la cocina y servírsela.
Hay que contemplar la eventualidad de que, de forma aislada, pueda ocurrir un olvido o accidente y que a la hora del comedor, por ejemplo, el niño no disponga de comida (la madre no pudo prepararla, el niño la olvidó, se derramó, etc.) por lo que habría que tener siempre a mano algún alimento que se pueda preparar en el momento para ofrecérselo al niño: filete, huevo, arroz, patatas fritas, etc.
Un consejo muy importante: no sentar nunca al niño aparte y aislado por temor a que pueda ingerir un alimento que no deba. Simplemente, las personas encargadas de cuidar el comedor deberán vigilar un poco de cerca al niño durante los primeros días y estar pendientes de su comportamiento para conocer si es responsable de su dieta. Sabemos por experiencia que, en la mayor parte de los casos, así será.
Hay algo que los padres nunca deben hacer: exagerar el problema a los responsables del colegio y del comedor para que éstos pongan más atención sobre el niño y su problema. Hay que explicar el tema tal y como es; de otra forma, lo que vamos a conseguir es que o no crean lo que decimos o que el colegio determine no admitir al niño en el colegio o en el comedor, para no responsabilizarse del niño por miedo a las consecuencias. En muchas ocasiones, esto es lo que han conseguido algunos padres por exceso de celo.