

Hace unos días, mi amiga María, de La Carnicería de Salamanca (aunque nos conocemos de trabajar juntos en la tele, una larga historía), me enseñó el asado que estaba haciendo: una corona de cordero lechal al horno... ¡con agua! Mi reacción fue instantánea porque en Navarra (en el norte, diría yo), siempre asamos sin agua, solo aceite. Y entonces ella, que es así de atrevida, me lanzó un reto: preparar mi propia corona de cordero, como la suya, pero a mi manera. ¡Y no pude negarme! ¡Podéis ver su versión aquí!


Un recetón con el que triunfar estas navidades: ¡Corona de cordero lechal al horno con patatas panaderas! Un asado siempre triunfa y si es en forma de corona ¡más! ¡Espero que os animéis con este recetón que hará las delicias de todos vuestros comensales!

Dificultad: Fácil
Horneado: 75 mins
Tiempo: 85 (aprox)
Temporada: Navidad
Raciones: 4 personas
Etiquetas: Carne
Corona de: La Carnicería de Salamanca
- Comenzamos preparando el majado de ajo. Para ello, en un mortero ponemos los ajos con el -aceite, el tomillo, el romero, la sal y la pimienta. Lo machacamos todo bien hasta conseguir una mezcla homogénea. También podemos utilizar una picadora, aunque el resultado no es exactamente igual.
- Cubrimos con papel de plata los huesos del costillar que quedan a la vista para que no se pongan negros durante el asado.
- Pincelamos con el majado de ajo toda la corona de cordero lechal con ayuda de un pincel y dejamos media hora para que se asiente la marinada.
- Precalentamos el horno a 180ºC. Añadimos un chorrito de aceite a una fuente de horno y colocamos la corona encima.
- Pelamos y cortamos las patatas en rodajas, a la panadera. Pelamos y cortamos la cebolla en juliana. Añadimos las patatas y la cebolla a la fuente del cordero.
- Echamos un chorrito de aceite y una pizca de sal sobre las patatas y la cebolla. Añadimos unas hojas de laurel en la fuente e introducimos en el horno.
- Horneamos durante 80-85 minutos, más o menos. Cada 15 minutos, abrimos la puerta del horno y con una cuchara vamos regando la corona con los jugos que hayan ido saliendo. La primera vez que lo abráis casi no habrá, pero en la segunda tanta sí. Si veis que se está quemando mucho, cubrirlo con papel de plata ligeramente.
- Sacamos del horno, retiramos el papel de plata de los huesos y servimos en caliente. ¡Increíble!

¡A disfrutar!
Podéis evitar el majao de ajo si queréis, aunque le da un punto brutal.
Podéis añadir la guarnición que más os guste, así como acompañarlo de vuestras salsa favoritas.