Siempre me han atraído estas coronas de masa cortada y enrollada, con el relleno peleando por salir y ese tono tostado que las hace tan apetitosas. Así que el reto estaba en encontrar los ingredientes que acompañaran a la masa, que iba a ser de pizza. Creo que hemos dado con una combinación excelente, tanto por que se complementan a las mil maravillas los sabores, como por como se integra el relleno con la masa. Probarlo, en cualquier formato que se os ocurra, y ya me diréis.
Receta polivalente que en rodajas finas puede ser un aperitivo, en poción más grande un entrante e incluso plato único para una cena de fin de semana.
Después del primer levado enharinar la superficie de trabajo y estirar la masa formando un rectángulo alargado de unos 80 cm de largo por unos 20 cm de ancho aproximadamente.
En una sartén al fuego colocar el bacon. Cuando empiece a soltar la grasa añadir los anacardos y dejar dorar los dos ingredientes. Retirar y reservar.
En la misma sartén poner las morcillas y, con ayuda de un tenedor, ir desmenuzándolas de manera que se vaya soltando la masa. Dejar cocer dos o tres minutos que coja calor y añadir la pera. Remover bien para mezclar y dejar cocer, a fuego medio-bajo, unos cinco minutos. Retirar y extender en una bandeja para que se enfríe antes de colocarla sobre la masa.
Colocar en una bandeja sobre papel de horno y hornear a 200ºC durante unos 25 minutos. Retirar, cortar y servir (no repartirla toda porque querréis repetir).
Si te gusta encerrar cosas dentro de una masa, aquí te dejamos otras opciones (para ver las recetas solo tienes que hacer clic en el nombre)