PREPARACIÓN:
Pon el costillar de cerdo en un bolsa de congelación. Si ves que no te cabe, parte el costillar por la mitad y hazlo en dos. Añade el zumo de limón, la ralladura y los restos del limón, el romero (si vas a usarlo) y un par de ajos golpeados con el cuchillo -con piel y todo, ahí a lo burro-. Añade también un chorro de aceite, sal y pimienta negra recién molida.
Masajea bien las costillas para que tome todo el sabor del limón y el ajo y déjala reposar en la bolsa una media hora más o menos. Cuanto más tiempo las dejes dentro, más sabor tendrán.
Enciende el horno a 170ºC arriba y abajo, y vierte el contenido de la bolsa en una bandeja de horno. Con limón y todo
Mételo en el horno con la parte del hueso hacia arriba primero. Déjalo unos 25 minutos y dale la vuelta. Échale el jugo que vayan soltando por encima cada cierto tiempo.
Déjalos otros 20 minutos y sube la temperatura del horno a tope para que se gratinen y queden crujientes por fuera.
Acompáñalo de la guarnición que más te guste y listo. ¡¡A comer!!
Como veis es una de esas recetas que se hacen solas. Ni que decir tiene que tiene que ir acompañado de una buena ensalada, unas patatas o lo que más te guste. Ya sabes que por el blog tengo recetas de guarniciones. Busca y rebusca que seguro que encontrarás recetazas.
De verdad que el sabor del ajo es muy sutil y ni repite ni na. No seamos como la Victoria Beckham y vamos a dejarnos de tonterías. Y como siempre, a cocinar, filibusteros, que el mundo se va a acabar.