Crema de calabacín y manzana con queso de cabra ¡para comer fría o caliente!
Se podría decir que las cremas son una comida inteligente, es decir que al comerse frías o calientes son aptas para consumirse todo el año, y como no hace falta masticarlas las pueden comer los bebes que aún no tienen dientes, los viejecitos que ya los perdieron e incluso las personas "dentadas", porque al fin y al cabo éste no es un plato excluyente.
Hoy, aprovechando el verano (porque nos gusta cocinar con productos de temporada) traemos una fantástica crema de calabacín y manzana, aderezada con un toque de queso de cabra que, para nosotros, es un hallazgo.
INGREDIENTES:
4 calabacines
3 manzanas
2 cebollas
1 l. de caldo de verduras o de pollo
100 ml. de aceite de oliva sabor suave
1 rulo de queso de cabra
Pimienta negra
1. En primer lugar cortaremos la cebolla en trozos no necesariamente pequeños y la sofreiremos en el aceite unos 20 minutos, hasta que comience a transparentar pero sin que se llegue a dorar.
2. Cortaremos los calabacines, manteniendo la piel, y cortaremos también las manzanas, aunque éstas las pelaremos. Ten en cuenta que al final vamos a batirlo todo, por eso los trozos no tienen por qué ser muy pequeños, pero unos trozos demasiado grandes entorpecerán la tarea a la hora de convertirlos en puré.
3. Echaremos el calabacín, la manzana y el litro de caldo a la misma cazuela en la que tenemos la cebolla y dejaremos que se cocine a fuego medio otros 20 minutos o media hora. Después retiraremos un poco de caldo para que la crema no quede muy líquida (otra opción es añadir una patata cortada y pelada a la vez que el calabacín y la manzana). También echaremos pimienta negra a nuestro gusto. Si en vez de echar caldo hubiésemos echado agua, también habría que añadir un poco de sal.
4. Una vez que las hortalizas están bien cocinadas añadiremos el queso de cabra. Es un queso muy fuerte, así que con echar un tercio o medio rulo será suficiente. El resto se podrá usar para adornar. Después lo convertiremos en crema con una batidora, un robot de cocina, un pasapurés o lo que cada uno tenga en casa.
5. Listo, ahora sólo queda adornar echándole imaginación y tomarlo caliente o frío, eso en función del gusto de cada uno o del día que haga. Y si quieres ver cómo realizamos nosotros la receta, te dejamos un vídeo a continuación que hicimos con mucho cariño. ¡Un saludo y buen provecho!