
Aunque en redes os anuncié una nueva receta dulce, las inclemencias del tiempo mandan. Con estas temperaturas gélidas que durante la última semana han congelado todo el país, nada apetece más que una crema, puré o caldito calentitos para la hora de la comida. Como primer plato, entonan el cuerpo y nos evitan en buena medida esa sensación de frío o destemplanza tanto durante como al acabar de comer.
En mi casa, en invierno, cuando las temperaturas son más frías, casi siempre empezamos la comida con una crema de verduras o un caldito de pollo y fideos. El caldito, siempre casero; por el contrario, las cremas, siempre de brick, muy cómodas: abrir, calentar y servir, pero infinitamente menos saludables y sabrosas que las que puedes hacer en tu cocina.
Desde que mi abuela volvió del hospital, me estoy haciendo experta en cremas caseras y batidos energéticos. Tiene que comer súper bien, y la mejor forma de que coma equilibrado, variado y sano es en forma de purés.
Una de mis cremas favoritas de todas las que he hecho hasta ahora (tras diez días he probado unas cuantas) es la de calabaza y zanahoria. Una crema con una textura suave, fina y un ligero toque dulce. Es perfecta como primer plato o para la cena. Para la receta, me basé en una de Karlos Arguiñano, aunque la modifiqué ligeramente.
Espero que os guste mucho. Y os anuncio que esta será la primera de muchas.
Crema de calabaza y zanahoria:
INGREDIENTES
PREPARACIÓN