Bueno, ya estamos a viernes. Esta semana se me ha hecho larguísima... Ando liada con los Carnavales, que ya están a la vuelta de la esquina. Pero ni siquiera he pensado hacer ningún plato típico de estas fiestas, ni para el San Tontín... Es que con hacer los disfraces de los niños para el cole ya tengo bastante... Que si cose un no se qué, que si pega un qué sé yo... Cierto es que los peques disfrutan un montón de estas cosas y, al menos a los míos, les encanta que su mami les haga las cosas y no que se las compre... Les pasa igual con las cosas de comer, lo que presumen ellos de las galletas o de los bizcochos de su mami cuando los llevan en la merienda del cole... Supongo que lo importante de todo esto no será ni lo bien que cocinas, ni lo bien que coses, ni lo bien que nada, sino todo el amor que ellos perciben que pones al hacer las cosas...
Esta es una crema de verduras algo diferente, porque las cremas de verduras son malignas en sí mismas, creadas por las madres para el horror de los hijos, y si son verdes pues peor todavía. Una crema de verduras verde es guerra segura en la mesa. Esta crema al llevar la fruta, tiene un toque distinto, le resta algo del dulzor de las espinacas y ese sabor a "hierbas cocidas" que mis hijos detestan (y conste en acta que a mí me encantan las espinacas).
Dadle una oportunidad, veréis cómo cambia con un ingrediente diferente, las cremas de verduras son un mundo infinito de posibilidades... Me callo, que me pongo bucólica. A seguir cosiendo, que hay que terminar los disfraces...
Ah, y en la última foto os presento a la chiquigata, Chatita le llamamos... Es la gatita preferida de mi princesa, y se me coló en la foto, se ve que le olían bien las espinacas. Y estaba taaaaaan mooooonaaaa (dijo Lucía) que no pudimos evitar colarla también en el blog.


