
Las cremas son un alimento confortable. Se pueden comer a lo largo de todo el año: calentitas cuando hace frío o frías cuando hace calor.
Sirven como un primer plato rápido o como entrante fácil de comer y además funcionan también como cocina de aprovechamiento.
Aunque yo lo acompañé con Gouda trufado -creo que las setas y las trufas casan de maravilla- podéis poner otro queso de vuestro agrado o bien unas lascas de queso parmesano, idiazábal o de un manchego curado.
Para 4 personas:
Se pone en una cazuela una pizca de aceite de oliva y se añaden, sin descongelar, las setas variadas. Se van rehogando.
Mientras tanto se van limpiando los champiñones, se lavan y se cortan en trozos. Se añaden a la cazuela.
Se incorporan las patatas peladas, lavadas y troceadas y la cucharadita de polvo de setas (opcional).
Se añade el caldo de verduras.
Se salpimenta y se deja a fuego medio unos 20 minutos, hasta que las patatas estén blandas.
Se agrega la nata líquida:
Se pasa la batidora hasta que quede una crema lisa. Si la notas muy espesa puedes añadir más caldo.
Se sirve caliente con un chorreón de aceite de trufa, los daditos de queso y un poco de cebollino picado.