
Buenos días, ¿qué tal ha ido la semana?
Pues ya oficialmente ha terminado las navidades y como siempre han sido muy cortas y a la vez muy largas. El principio de año me lo he tomado con calma, tanto que el lunes no hubo entrada y después de pensarlo un poco, y hacer una encuesta en Instagram creo que voy a cambiar el día de publicación a los viernes. Ahora que no estoy trabajando hay veces que lo que menos me apetece es estar los domingos delante del ordenador. 
Pero se me olvidaba. Feliz 2021, ¿cómo habéis empezado el año? Por aquí, y creo que igual que la mayoría de España, con nieve y mucho frío así que hemos aprovechado para estar en casa y jugar al Carcassonne que nos regalaron por el Olentzero. 
Aunque ya toca volver a la normalidad y a la rutina, mi padre el domingo se va y yo el fin de semana que viene tengo los exámenes del máster.
La receta que os traigo hoy fue nuestro postre en Nochebuena. Quería algo que fuera ligero, sobre todo teniendo en cuenta que era para la noche, y que se pudiera preparar con antelación que mi cocina es pequeña y estrecha y no se puede estar mucha gente a la vez sin chocarse. 
Con las cantidades que os doy dio para cuatro vasitos como los de la foto, son los típicos para el té árabe además de 3 tarros de yogur de la yogurtera. En la nevera han aguantado bien hasta cinco días.
La receta la he adaptado de esta del blog Danza de Fogones teniendo como inspiración un postre que preparaba para servir con el café en el restaurante en el que hice las prácticas.