Me encantan las croquetas, no sólo a mí, a toda mi familia, somos croqueteros al 100%. Cada vez que tengo ocasión preparo una buena remesa de croquetas caseras para comer y congelar en gran cantidad. Me gusta las infinitas posibilidades que admiten las croquetas, podemos hacerlas de todo lo que queramos así que son ideales para aprovechar sobras de comida o como en mi caso, dar salida a una cantidad considerable de calabacines que teníamos en casa.
Elaboración:
Picamos los ajos y la cebolla, los pochamos en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra.
Una vez que la cebolla empieza a ponerse transparente agregamos el calabacín cortado en dados pequeños, podemos o no retira la piel, esto es algo opcional.
Sofreímos todo a fuego suave hasta que el calabacín este tierno, entonces, salpimentamos a gusto y añadimos la harina de trigo, removemos y dejamos que esta se cocine durante unos minutos.
Poco a poco y sin dejar de mover, agregamos la leche, la cual habremos templado para ayudar a diluir la harina con mas facilidad.
Llega un punto en el que la bechamel tiene cuerpo, la salsa espesa. Añadimos un poco de nuez moscada y cocinamos unos minutos mas. Dejamos enfrías la masa.
Una vez fría la masa, tomamos porciones de esta, damos forma a las croquetas y las pasamos por harina de garbanzo. Freímos en abundante aceite de caliente y listo.