Como ya sabéis, casi todo se puede croquetizar (al final del post hay algunas propuestas interesantes que incluyen verduras, legumbres y arroz), así que esta vez le ha tocado a estos calamares en su tinta. El color es la nota especial, pero lo que te gana de esta croqueta es su sabor, en el que domina con protagonismo el calamar. Así que, presentado como tapa en un aperitivo, o como entrante, no va a dejar a nadie indiferente. Que aproveche!
Ingredientes
Preparación
Lavar y escurrir bien los calamares. Podemos utilizar patas y aletas que nos hayan sobrado de otras preparaciones, calamares enteros, chipirones, calamarcitos, ... lo que tengamos.
Picarlos a cuchillo en trocitos muy pequeños y reservar.
Preparar una picada fina de ajo y perejil. Pelar y picar las chalotas.
En una sartén al fuego con tres o cuatro cucharadas de aceite sofreír la picada de ajo y perejil.
Incorporar los calamares y seguir cocinando la bechamel hasta que empiece a despegarse de la sartén.
Retirar del fuego y colocar en una fuente para que enfríe.
Formar las croquetas con la pasta preparada, en este caso pequeñas bolas redondas.
Para rebozarlas preparar en un bol los huevos batidos y en otro una cantidad generosa de pan rallado. Para un acabado crujiente y perfecto aplicar un doble rebozado: bañadas en huevo, cubiertas de pan rallado, de nuevo capa de huevo y otra de pan rallado para finalizar.
En este punto se pueden congelar las que no vayamos a consumir inmediatamente.
Si te gustan las croquetas también puedes ver este surtido:
Croquetas de espinacas
Croquetas de la Reme
Faláfel
Arancini