Lo primero es empezar con el pollo. Desmenuzamos el pollo entero y lo reservamos. Pelamos, cortamos en trozos pequeños y lavamos la cebolla. Echamos un poco de aceite en una sartén y empezamos a freír. Una vez bien pochada la cebolla, añadimos el pollo desmenuzado, un poco más de aceite, ya que el pollo estará muy seco, un poco de pimienta y un poco de nuez moscada y removemos para que todo vaya cogiendo sabor. Una vez esto, empezamos ha hacer la bechamel en la misma sartén. Le añadimos 4 cucharadas de harina y removemos bien. Le incorporamos un poco de leche y otro poco de nuez moscada al gusto, removemos y volvemos a echar leche hasta que espese. Lo dejamos reposar unas 2 horas. Después de pasado ese tiempo, con una cuchara y también con las manos hacemos la forma de la croqueta y la pasamos a un plato con harina dándole la forma y el tamaño que cada uno quiera. Para que no se os pegue mucho, untaros las manos con harina. Batimos los huevos y pasamos la croqueta con la harina por ellos con ayuda de unas cucharas o tenedores. Por último, echamos en un plato el pan rallado y terminamos de hacer la croqueta. Apretaremos un poco con las manos. Me salieron unas 38 croquetas. En una sartén echamos suficiente aceite y las freímos.