El otro día Concha publicó en su blog: De Buena Mesa, varias recetas de croquetas. Al verlas, me entró el gusanillo y me puse "manos a la obra".
Mis favoritas son las de carne de caldo o morcilla de León, son deliciosas. En esta ocasión, elegí las de setas y queso ya que las había probado en contadas ocasiones y nunca las había elaborado.
Sabemos que dan mucho trabajo -por eso yo no las hago a menudo-, pero cuando las hago, congelo bastantes y así puedo echar mano en cualquier momento al congelador y sorprender con ellas en aperitivos y cenas.
Salieron 70 unidades. Si no quieres hacer tantas, elige la mitad de ingredientes.
Quedaron deliciosas y enseguida "volaron" del cestillo.
Deposita las porciones de croqueta en la sartén y fríe hasta que veas que están doradas.
Deposita las croquetas en una bandeja donde habrás puesto papel absorbente para quitar el exceso de grasa.
Si no quieres hacer toda la masa, puedes ponerlas en una bandeja en el congelador unas 4 HORAS, luego retíralas del congelador y ya podrás ponerlas en bolsitas de plástico para que ocupen menos espacio en el congelador, que no tendrás problema que se peguen entre sí.
Antes de freírlas una vez congeladas las tendrás que retirar del congelador unas 2 HORAS antes.