Del último Appeltaart horneado en casa (receta aquí si te la perdiste), reservamos más o menos la tercera parte para probar nuevos sabores y texturas en un helado, efectivamente de esa genial tarta de manzana holandesa.
Y para que luzca mejor y no vaya solo por la vida, lo combinamos con un crumble de frutos rojos, que puede servirse templado en contraste con el helado.
Así que aprovechar este dos por uno y luciros en el próximo postre.

Ingredientes
100 g de harina de almendras
100 g de harina de repostería
100 g de mantequilla
100 g de azúcar
1 cucharadita de canela
una pizca de sal
300 g de frutos rojos variados (arándanos, frambuesas, moras)
50 g de azúcar 20 g de harina
El crumble de frutos rojos
Cortar la mantequilla en dados pequeños y reservar en la nevera, tiene que estar bien fría.
Colocar en un procesador la almendra, la harina, el azúcar y la mantequilla junto con la canela y la sal. Mezclar bien estos ingredientes hasta que la masa tenga una textura arenosa. Retirar de la máquina y reservar en la nevera.
Añadir la pasta de la tarta de manzana y remover hasta que se homogeneice la mezcla.
Si podéis, controlar la temperatura de la crema, que no debe pasar de 85º (en ningún caso tiene que llegar a hervir, se corre el riesgo que se corte la crema). Sabremos que está lista introduciendo una cuchara de madera en la crema, sacándola y trazando un camino con el dedo, si éste se mantiene y no se desdibuja, tiene la consistencia deseada.
Retirar del baño maría y dejar enfriar. Cubrir con film plástico, en contacto con la crema, para evitar que se reseque. Guardar en la nevera hasta que enfríe completamente, ideal de un día para otro.
Con heladera
Sacar la crema de la nevera y añadir unas tres o cuatro cucharadas de trocitos de la masa quebrada que habíamos reservado y mezclar bien. Verterla en la heladera y proceder según las instrucciones de la máquina, hasta obtener una textura de crema helada. Colocar en un recipiente adecuado y conservar en el congelador hasta su consumo.
Sin heladera
El proceso es un poco más largo y entretenido pero igualmente efectivo: poner la crema una vez fría directamente en el congelador, pasadas 2-3 horas sacarla y triturar el semicongelado en la batidora para romper los cristales que se vayan formando. Volver a introducir la crema en el congelador. Repetir el proceso 3 veces. Conservar en el congelador hasta su consumo.