
El pasado mayo mi queridísimo Kike cumplió 40!!!!!! Y un cambio de década no merece nada menos que una fiesta sorpresa.

Pese a que a la historia que me inventé no le cabían más mentiras, y que preparé todo prácticamente delante de él, confía tanto en mí que se llevó una sorpresa enorme. Fue una noche estupenda. Nos reunimos todos los amigos, cosa que no ocurre con demasiada frecuencia, y lo pasamos en grande.

Para la fiesta preparé (junto con mi super cuñi) la cena para todos y una pequeña mesa con la tarta, unos cupcakes, galletas (entre ellas las rellenas de mermelada) y bombones de nutella y bizcocho. Puse poca cantidad, ya que al ser por la noche, la gente no gusta de abusar del dulce.
