Poco a poco se acerca el invierno y con él el frío, y las ganas de tomar chocolate calentito con churros, con su azuquitar, su grasilla… y digo yo, ¿por qué no hacer algo más original, diferente pero sin perder ese maravilloso sabor?
Con este postre lo hemos conseguido, y de verdad que cuando veais lo fáciles, rápidos que son y lo bueníiiisimos que están los repetireis una y otra vez. Y para ser mis primeros cupcakes… creo que no han salido nada mal. Comenzamos:
Para los cupcakes:
Para la crema de chocolate glaseado:
Para los minichurros:
Precalentamos el horno a 170ºC con calor arriba y abajo y nos ponemos con los cupcakes.
Preparamos la bandeja para las cupcakes con las cápsulas que vayamos a utilizar, en esta ocasión evitaremos las de silicona y optaremos por las de papel. Aunque a poder ser las meteremos dentro de un molde de metal o de silicona a su vez para que no pierdan la forma. No es imprescindible así que si no lo teneis no pasa nada.
En un bol ponemos la harina y la levadura previamente tamizados y reservamos.
Batimos los huevos con el azúcar hasta que quede bien integrado y vamos añadiendo poco a poco el chocolate previamente derretido con la mantequilla, hasta que queden bien incorporado.
Añadimos la harina y la levadura poco a poco hasta que lo integremos todo por completo.Volcamos nuestra mezcla en nuestras cápsulas y horneamos durante 20 minutos o hasta que nuestro palillo salga limpio.

Para ir finalizando nos toca hacer los churros, y debeis hacerlo pequeños o el cupcake perderá el peso.
En un cazo ponemos a hervir el agua con una pizca de sal. Cuando llegue el punto de hervor retiramos del fuego y añadimos la harina, removemos sin parar hasta conseguir una masa un pelín pegajosa pero manejable.
Metemos nuestra mezcla en nuestra churrera Metaltex o en su defecto en una manga pastelera Metaltex. Sea lo que sea, la boquilla ha de ser estrellada pues sino correremos el riesgo de que los churros estallen en el aceite.

Ponemos aceite de oliva suave Abril en una sartén a calentar, y cuando esté muy caliente, empezamos a echar nuestros churros.
Cuando empiecen a dorarse los sacamos a un plato con una servilleta para que absorba el exceso de aceite.
Calientes los espolvoreamos con azúcar. Cuando estén totalmente fríos los colocamos sobre nuestros cupcakes.