Las hierbas acompañan muy bien al cuscús. El cilantro picado y el perejil son unos clásicos. La menta es excelente y también podemos probar con otras hierbas más suaves como la albahaca. Otra idea es añadir a los cuscús un poco de ralladura de limón. Una combinación mágnífica es con Ras el hanut.

El cuscús es un alimento básico muy preciado en el Medio Oriente. Cuando se acompaña con semillas de granada y almendras, y se presenta con tajines y otros acompañamientos, de hecho se convierte en un festín propio de un sultán. En su forma más simple de preparación es mucho más rápido de preparar que la pasta o el arroz.
La mayoría del cuscús que encontramos en los supermercados vienen precocidos al vapor y no necesita más que sumergirlo en agua hirviendo a la que se le ha añadido un poco de aceite y sal y taparlo durante 5 minutos. Después, hay que moverlo con un tenedor para separar los granos y ya está.
Si en lugar de agua lo hidratamos con caldo de pollo o verduras le daremos al cuscús más sabor.
Esto es la base para crear nuestro plato. Si no añadimos sabor podemos servirlo con un estofado o un guiso y el cuscús absorberá los jugos del caldo. Combina muy bien con los guisos que llevan comino, cilantro o canela. También se pueden añadir pipas peladas o piñones tostados e incluso frutas secas como albaricoques, grosellas, semillas de granada o uvas pasas.
Esta receta que os traigo hoy es el resultado de “no tener nada en casa”. He tenido que inventarme la vida con lo que he encontrado en la nevera y en la alacena.

Transcurridos 5 minutos, movedlo con un tenedor para separar los granos y añadid la salsa con la cebolla.
Para servirlo, poned el cuscús en un plato y añadid el calabacín, los tomates Cherrys cortados en cuartos y la longaniza por encima.
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