
Yo veo este bombón encaramado sobre un guijarro en el escaparate de una pastelería y entro sin dudarlo un instante. ¡Es que me está provocando con desfachatez! Pero la mayor provocación es que este bombón esconde en un interior un dátil que a su vez tiene un corazón de almendra. En cocina, lo más habitual es hacer un dátil envuelto en una tira de bacon y presentarlo como un aperitivo. En ese caso, jamás se nos ocurriría sacarlo a la mesa a la hora del café; pero al recubrir el dátil con chocolate e insertarle una almendra en lugar de la clásica pepita la cosa cambia. Estamos ante un bombón distinto cuya desnudez cubriremos con unos granos de "Sal de vino" que ayudarán a resaltar su sabor y que sin duda llamaría nuestra atención desde la vitrina de esa pastelería.