
¿Os acordáis del típico bizcocho de yogur de limón? Era, y es aún, el bizcocho que mi madre preparaba más veces. Tanto es así que nos sabemos su receta de memoria. Lo más curioso de este bizcocho es que para medir sus ingredientes no es necesaria la báscula de cocina, nos basta con el envase del yogur.
Los ingredientes son: yogur (preferiblemente de limón), huevos, azúcar, harina, levadura química, ralladura de limón, y aceite de girasol (aunque a mi me encanta el sabor que le da el aceite de oliva).
Mezclar los ingredientes en un bol y, de ahí, al horno hasta que, al pincharlo con un palillo, veáis que está cocido por dentro.
Y, ¿qué me decís de los churros? Es uno de los desayunos más tradicionales y, acompañado de un chocolate caliente o de un café con leche, nos aporta energía para toda la mañana.
Para prepararlos sólo se necesita: agua, harina y sal. Y, para freírlos, aceite de oliva.
Hay que poner el agua con la sal a calentar, y cuando comience a hervir, añadir la harina de golpe, mezclando hasta que se forme una masa espesa. Esta masa se deja reposar, mientras se va calentando el aceite. Con la ayuda de una manga pastelera, hay que ir dando forma a los churros a medida que van cayendo en la sartén, por ejemplo, la típica forma de lazo.
Las galletas tampoco pueden faltar en un desayuno tradicional, y éstas que he elegido son pastas del pas, que me han recordado muchísimo a unas que comía hace mucho tiempo, con el azúcar glas por encima.
Necesitaremos sólo tres ingredientes: harina, mantequilla y azúcar.
Tan sencillas como mezclar los ingredientes, eso sí, sacad la mantequilla de la nevera un rato antes para que esté atemperada y os cueste menos amasar.
Hay que dejar reposar la masa. Después, se extiende con un rodillo y se corta con la forma que más nos guste. No es necesario tener cortadores específico en casa, porque con un vaso podemos hacerlo.
De ahí, directas al horno hasta que estén doraditas. Después de dejarlas enfriar, se las espolvorea con azúcar glas y listo.
¿Os suenan los donuts? ¡Claro! Pues resulta que también se pueden hacer caseros y que queden, como todo lo que se hace en casa, mucho mejor que los comprados.
Los ingredientes necesarios son: levadura fresca, agua, harina, azúcar, huevos, leche, sal y mantequilla.
Lo primero que hay que hacer es disolver la levadura en el agua templada y, hecho ésto, mezclar todos los ingredientes y amasarlos. Si puedes hacerlo con alguna amasadora, mucho mejor.
Se deja reposar la masa, mejor en un lugar templado. Después se estira con un rodillo y se les da la forma típica, redonda con agujero en medo. Y, de nuevo se les deja reposar.
Podéis aprovechar este momento para ir preparando el glaseado y para calentar el aceite.
Los freíremos, y los pondremos a escurrir sobre un papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Por último les pondremos glaseado por encima.
Ver receta completa aquí.
Espero que os haya resultado interesante este recopilatorio, recordando a los protagonistas principales de nuestros típicos desayunos.
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