
El otoño nos trae los membrillos, y como cada año hago el dulce de membrillo, la receta familiar que hoy te comparto.
LLega el otoño y comienza la danza de las hojas, la fiesta de los colores, el dorado profundo de los membrillos que quieren ser los protagonistas y se bañan con el rocío de la mañana.
Los membrillos… el sabor de la infancia que me acompañe hasta hoy, …Las manos de mi abuela pelando cada fruta, que nos regalaba el árbol del gran patio, y que el viento de Bahía desprendía de sus ramas y entonces se abrigaban con las hojas que tejían una alfombra amarilla como el sol.
Y en un papelito arrugado, dentro de uno de los muchos libros de cocina que hay en casa, apenas algunas cantidades anotadas , y como un código secreto pude descifrar que era la receta del dulce porque entre paréntesis decía
Con cuidado quitar las impurezas y poner las semillas en una bolsita para hacer en otra olla la jalea
Por cada kilo , 80% de azúcar, cuando están tiernos pasar por el pelapapas, revolver siempre…
Yo copie esas indicaciones y después los recuerdos completaron la receta, será por eso que amo tanto hacer el dulce y recordar las latas en las que lo ponía mi abuela.
Los membrillos a veces tienen mucho desperdicio por eso lo mejor es pesarlos después de pelarlos y quitarles los centros y las impurezas.
Para el molde de budín de 24 cm por 12 que utilice, compre 1 kg y 1/2 de membrillos pero puede ser que necesites más si tienen desperdicio.
1kg de membrillos ya pelados y limpios
800 gr de azúcar
1 cuchara de jugo de limon
2 clavos de olor es opcional.









