He de confesaros, que allá por el verano del año 1992 fuí a Grecia e hice una ruta por Atenas y alrededores. No tengo recuerdos bonitos del viaje, no me gustó mucho la capital como ciudad. Quizás al ser la capital me esperaba una ciudad más cosmopolita como Barcelona (en plenos JJOO) o Madrid.
En esta ocasión es Laura (mi compi, muchas gracias "niñaaaa") la que nos trae la aportación a nuestro viaje. Os pido mil perdones por viajar con las manos vacías, pero como os he ido comentando hace días, tengo problemas con la conexión y se me hace muy imposible navegar con normalidad.
Y ahora vamos a ver con que receta nos sorprende Laura. Tiene una pinta increíble.
ELABORACIÓN:
Pelar las mandarinas, y dejar las cáscaras cubiertas de agua en remojo durante 6 horas.
Colarlas, ponerlas en una cazo con agua y cocerlas hasta que estén tiernas, yo las tuve unos 45 minutos.
Colarlas, y dejar que enfríen.
Con la batidora triturarlas añadiendo un par de cucharadas del zumo de mandarina.
Agregar la almendra molida y mezclarlo hasta conseguir una crema homogénea.
En otro cazo, poner el resto del zumo y el azúcar, y cocerlo todo, removerlo hasta que se disuelva el azúcar. Hervir hasta que espese.
Con la masa ya fría comenzar a hacer las bolitas.
Con estas cantidades a mi me salieron 25, pero eso depende del tamaño que hagáis, más o menos el de una nuez.
Yo las iba dejando sobre papel vegetal.
Humedecer las manos con agua para formar las bolas, así evitareis que se os peguen.
Guardarlas en un recipiente hermético, para evitar que se sequen.