El Damasquino está situado en el barrio de Montecarmelo, es pequeño pero con mesas amplias y mucho espacio entre ellas para sentirte cómodo, está decorado de forma moderna pero con muchísimos detalles árabes que ambientan perfectamente el local.
En cuanto a los platos que pedimos, fueron cuatro, dos entrantes y dos principales. Los entrantes fueron kebeh (croquetas de sémola rellenas de carne y nueces), que fue uno de los que más nos gustó, estaban crujientes por fuera y jugosísimas por dentro. El otro fue Baba Ganush (crema de berenjena asada con nueces, tomates cherry y salsa de granada), que venía acompañado de pan de pita para degustarlo. Es un plato súper ligero y fresco, ¡acabamos hasta mojando en la salsa con el pan de pita!
Como platos principales elegimos Kabbseh (arroz con verduras, frutos secos y pollo al estilo damasquino) que también nos sorprendió porque estaba mucho más jugoso de lo que pensábamos al verlo, y el arroz con curry combinaba genial con el pollo. El otro plato que probamos fue Uzi (pastel crujiente con guisantes, carne y frutos secos que venía acompañado de una salsa ligera de yogur con pepino y menta, muy parecida a la clásica tzatziki griega), del cual nos gustó probar el arroz con carne y la salsa de yogur y pepino, ¡está muy rica la combinación!
A estas alturas estábamos ya un poco llenos, pero no queríamos irnos sin probar algún postre, así que pedimos el más ligero: Muhalaya (pudin de leche con pistachos molidos y nata), muy similar a nuestra cuajada, pero añadiendo el pistacho picado, que hacía el contraste crujiente con la suavidad del pudin de leche.