El mejor momento del verano

Si tuviese que elegir un sólo instante de este verano no tendría ninguna duda. Podría afirmar, sin miedo a equivocarme, que fue poder achuchar una y mil veces a mi María Luisa. Conocerla ha sido sin duda "el momento" del verano y también a su I (aunque como dice ella, en esta historia las protagonistas somos nosotras jajaja). Nuestra amistad se forjó hace mucho tiempo; cuando su De cocina y tacones se cruzó con mis Cosicas dulces. Al principio intercambiamos comentarios que dieron paso a las llamadas telefónicas en las que, como dice nuestra preciosa amiga común Mai, surgió la chispa. Creo que desde la primera vez que nos escuchamos las dos supimos que nos habíamos convertido en amigas y vaya si es así. María Luisa es transparente, y eso en las personas es, sin duda, lo que más me gusta. No hay dobleces en ella. Es auténtica, cariñosa y tanto a más habladora que yo; y eso que dice mi hija que en lo de habladora pocos me ganan jajajaja. Fijaos que precisamente fue mi hija Rebeca su cómplice para esta sorpresa (sí, sí, su visita fue una sorpresa).


Mi Rebeca y mi María Luisa también se han vuelto muy amigas tanto que, sin yo saberlo, han pasado más de un mes preparando esta sorpresa. María Luisa se puso en contacto con ella y le contó que había pensado venir hasta Águilas a conocerme y la "malísima" de mi hija no me dijo nada de nada. ¡Las dos malotas maquinando en secreto y yo sin enterarme de nada! Hasta que por fin llegó el día. Es difícil, imposible, poder expresar con palabras lo mucho que disfrutamos. No podíamos dejar de hablar, de contarnos nuestras cosas. Era como si nos conociésemos de toda la vida. Además, mi amiga vino cargada de regalos para todos y entre las muchas sorpresas que recibí ese día se encontraba el libro "Donosti pintxo a pintxo". El regalito nos sirvió para reinos un buen rato porque al abrirlo descubrimos que estaba en catalán. No nos reímos porque tengamos nada contra esta lengua sino porque no entendíamos nada jajajaja así que el libro volvió a Donosti (pasando antes por Marbella) y regresó a mi casa acompañado además de un trocito del Norte en forma de unas magníficas conservas con las que he podido estrenarlo. No obstante querida amiga, aunque tu pulsera, tu molde de bundt cake (que aún no he podido estrenar porque con este calor asusta pensar en encender el horno pero que sabes que ya ocupa un lugar privilegiado entre los cacharritos de mi cocina), tu estupendo libro y ese delicioso lote de productos me encantaron, siento decirte que fue tu I el que me trajo el mejor de los regalos: a ti ¡Te quiero!