
Parece que ya no tengo excusa para retomar el blog tras unas largas vacaciones. No es que no haya estado pensando en él constantemente, pero tras unos meses de cambios he preferido tomarme las cosas con calma y disfrutar esto de la “slow life” que tan de moda se está poniendo y que es complicado de practicar si no consigues cambiar tu mente desde lo más básico. Ser capaces de disfrutar de las situaciones más cotidianas y aprender a discernir lo importante de lo accesorio sin prisa parece que es algo tan básico que es tontería pensarlo. Pues yo creo que no, que es de las cosas más difíciles de conseguir para los que somos de esa generación que parece que no somos nadie si no tenemos un trabajo envidiable, una familia de álbum de fotos y hemos pasado unas vacaciones de ensueño, todo aderezado con altas dosis de estrés.
Había leído que era una fuente de placer y va a ser que es verdad, porque vivir al máximo tu presente sin preocuparte por las obligaciones del futuro que tu mente te auto impone es una absoluta delicia. Y eso es lo que he hecho básicamente este mes de agosto, lo mismo que cualquier otro mes pero sin sentirme esclava del reloj, de tener que publicar lo que cocinaba y disfrutando de más tiempo con los de mi casa. Unas verdaderas vacaciones, en las que además tuve el privilegio de conectar de verdad por primera vez con la naturaleza haciendo el Camino de Santiago Primitivo y que me ha ayudado a concretar todo esto que os estoy contando.
Pues todo esto para contaros que estoy disfrutando mucho con esta harina para mí nueva, el Tritordeum, que ya os presenté al comienzo del verano en esta otra entrada, y con la que me siento muy bien acompañada. Después de probar varias recetas para hacer un pan de verdad, 100% tritordeum y con masa madre, me quedo con esta receta y proporciones que la he usado con la espelta y sale también perfecta. El blog de donde proviene la receta origina se llama http://www.panencasa.com y aquí la podéis ver, mis panes están a años luz de los suyos pero espero llegar ahí con la práctica. Yo he adaptado un poco el método a mí manera de entender la vida, que además del “slow life” estoy también en el “easy doing”. Ya sabéis que a mí lo de complicarme me va poco.
Ingredientes:
Modus Operandi
1) Con Thermomix poner la masa madre, el agua y la harina y mezclar a V.6 unos 30 segundos. Dejar una media hora para que haga la autolisis. A mano mezclar los ingredientes en un bol.
2) Añadir la sal y amasar con vaso cerrado y velocidad espiga unos 7 minutos. La masa se quedará ya muy elástica. A mano pasar la masa a una encimera enharinada y amasar a mano, puedes hacerlo 10 minutos todo seguido o hacer amasados cortos (de un minuto) cada 15 minutos dejando reposar la masa entre cada intervalo con un paño encima para que no se reseque. Cuando la masa esté ya suave y sedosa ya está.
3) Pasar la masa, que estará pegajosa pero se desprenderá bien, a un bol enaceitado y con tapa. A partir de aquí puedes hacerlo de dos maneras, el primero respetando los tiempos de levado y horneando al cabo de unas horas o el segundo que consiste en dejarlo por la noche en la nevera y que haga la fermentación ahí potenciando los sabores. Yo lo he he hecho de las dos maneras y normalmente uso siempre la nevera, pero este pan me ha gustado más con el primer método. Os pongo los dos procedimientos.
HORNEADO EL MISMO DÍA
HORNEADO AL DÍA SIGUIENTE CON REPOSO EN NEVERA
Tengo muchas canciones en la lista de pendientes para la lista de Spotify #Comesintrigoybailarás y esta no era la primera de ellas pero hoy se ha atravesado en mi camino y me ha dado ganas de bailar. Lo sé, soy mucho de los 80´ pero no lo puedo remediar, este mal vive conmigo pero me hace muy feliz.