Las mejores historias siempre empiezan con la aparición de una mujer. La historia de la fonda “El Milagrito” no podía ser menos, y la mujer en cuestión Chelito. Luis vio a Chelito, la morena, y se quedó fascinado. No estamos en un cuento de hadas. Él se quedó prendado. De eso no parece caber duda alguna, pero fue amor a primera vista? Los cínicos niegan el amor a primera vista, argumentando que una persona no puede conocer a otra en un breve instante. Con solo ver a Chelito, Luis supo un buen número de cosas sobre ella. Supo que era una belleza mediterránea, una de esas mujeres que dan ganas de comer tierra. Eso era obvio. Supo que su familia era humilde, luchadora y educada, la forma de vestirse y de moverse la delataban. Supo que si se casaba con ella entraría en un mundo con el que hasta entonces sólo había podido soñar. También supo que ella siempre le miraría dos veces y él se perdería en el fondo de sus ojos una sola, sin posibilidad de ser rescatado. Supo de forma intuitiva que no se trataba de una mujer que confiara en el azar o en la suerte, la morena era trabajadora, como la que más. Chelito caminaba con los sueños y la curiosidad asomando a sus ojos. Dos días después de que Luis se fijara en Chelito por primera vez, se quedara prendado de ella y hasta de los pliegues de su falda y decidiera que era la mujer con quien deseaba casarse, ella se enamoró. Y sí, eso fue amor a primera vista. Se conocieron en la verbena del Cristo y empezaron “a verse” a las tres semanas de conocerse. A los cuatro meses él se había declarado formalmente y ella había aceptado. Luis visitó al padre de su amada para pedirle su consentimiento y presentó a Chelito a su familia. Y empezaron los planes de boda y de futuro en común, donde se incluía "El Milagrito”, porque Chelito cocinaba con la misma pasión que amaba. Desde "El Milagrito" hasta tu mesa:
EMPANADA DE POLLO Y CURRY
CON QUESO, PIÑA Y ARÁNDANOS