Empanada de Puerro, Camarones y Mango...Con Miel

Se está limpiando y recogiendo la academia "El Achiote" suena el teléfono y nadie hace intento de cogerlo. Las alumnas y doña Agustina desean colgar sus delantales e ir a  casa.  Luz Divina se acerca hasta el negro aparato, a ella que acababa de llegar del pueblo y allí sólo había un teléfono, le maravilla  la idea de poder hablar con alguien sin tenerlo delante, descuelga y responde alegremente Academia el Achiote, con quién hablo? ? Buenas tardes, perdone que llame a estas horas, soy Julián de la Cuesta. Oiga, señor, quién dice que se llama?  -Julián, el boticario, para que nos entendamos. Pues para que usted me entienda a mi,  estamos terminando la faena y bromas las justas. -No, no es ninguna broma, deseo hacer un encargo, sé que es un poco tarde  pero, por favor; necesito hablar con doña Agustina. Luz Divina deja caer el auricular, con palabras entrecortadas por la temblequera que se ha apoderado de todo su cuerpo, lengua incluida y, sin darse cuenta que todo se oye a través del mágico aparato, corre por entre los fogones y las compañeras gritando doña Agustina que? es él, que? la llama él, que? le quiere hablar él, que? pregunta por usted él!!!  -Serénate criatura, ni que hablaras de Belcebú!! De quién se trata? De.. los.. ojos,  del BO..TI..CA..RI..OOO. Doña Agustina tiene la sensación de que algo le toca en el alma, le llega en forma de rubor a la cara y le baja  hasta los pechos para oprimir su respiración. -Aló, usted  me dirá, en qué puedo servirle? (¡cómo le cuesta mantener la serenidad en la conversación!). El boticario pide disculpas por llamar tan tarde y hace un encargo que a la mañana siguiente el mismo pasará a recoger. Quiere obsequiar a su tía que viene a visitarle y no le gusta comer fuera de casa. Encarga una comida sencilla "a su elección doña Agustina que sé de sus refinados gustos, pero la única condición es  que en sus ingredientes no haya carne, sino camarones". Al día siguiente a las 12 todo estaba resuelto y a cada momento, una de las alumnas salía a la calle con la excusa de "Qué horas serán? voy a mirar el reloj de la plaza". Pero nada, él no aparecía. Cuando entraba las demás le preguntaban -Qué hora es? Aún sabiendo que la hora no les interesaba a ninguna y la respuesta de la que salía (ya lo habían hecho varias) siempre era la misma  ¡Uy, pues muy tarde! Al rato, alguien dijo, apúrense, acá llega, ya viene, ya se oye el taconeo de sus zapatos, señoritas?a sus puestos!! Y  doña Agustina con voz cortante asintió: ¡Déjenlo, que ya le quitaré yo su miradita! Y cuando se abre la puerta de la academia, a todas las alumnas incluida doña Agustina el ceño se les frunce por un detalle imprevisto, más agraviante que la mirada sensualmente perversa del boticario. Ponen cara de alguien a quien acaban de pisar el pie en el baile: El boticario trae sus ojos cubiertos con gafas de sol. A medida que se acerca a recoger su encargo aumenta la desilusión.  Cuando se va por la puerta todas enmudecen, el silencio se hace el dueño del lugar hasta que doña Agustina lo rompe con el  ímpetu de sus palabras: ¡Gafas! ¡Anda, que ponerse gafas!  Y alguien entre las risas de las demás dice: ¡¡Pues no era para tanto!!

EMPANADA DE PUERRO, CAMARONES  Y MANGO... CON MIEL.



Ingredientes (4 personas)


1 lámina de hojaldre refrigerado (dividida en 2 partes)

4 puerros medianos (la parte blanca) muy picados.

300 grs de gambas (camarones) grandes crudas (pueden ser congeladas).

1 bola de mozzarella fresca.

1 mango (al punto).

2 c.s de miel.

3 c.s de aove.

Sal y pimienta recién molida.

Elaboración:

En una sartén a fuego medio-bajo ponemos el aceite y el puerro con un poquito de sal a pochar hasta que quede transparente (unos 12 ó 15 minutos). Retiramos del fuego y dejamos enfriar.

Pelamos las gambas y reservamos. (Si son congeladas, las dejamos descongelar en el frigorífico el día antes)

Pelamos y picamos en cubos pequeños el mango y lo reservamos.

Extendemos media lámina de hojaldre y sobre ella colocamos la mozzarella fresca (cortada en rodajas finas) sin llegar a los bordes del hojaldre, encima ponemos los puerros en una capa y le ponemos un puntito de pimienta molida (opcional, pero no le va nada mal).



Sobre el puerro colocamos las gambas y entre estas los cubos de mango.



Tapamos con la otra media lámina de hojaldre, pincelamos con la miel y metemos en el horno previamente calentado a 190º con calor abajo y aire unos 20 ? 25 minutos. Sacamos del horno y volvemos a pincelar otra vez con miel.
Procuraremos selllar bien los bordes, para que no se nos salga el relleno (sobre todo el queso) mientras se está cociendo la empanada.



Por norma, no suelo acabar mis relatos, pero esta vez me he saltado la norma (para eso están muchas veces, como la comba, para saltarlas). Este es el final del relato empezado aquí, para que mi amiga Amparo, cuelgue por un momento su delantal mágico y tenga una historia completa, porque siempre que viene hasta mi cocina me dice que quiere una historia con final...Pues esta es la tuya en agradecimiento por todas tus deliciosas recetas.