¿Tenéis alguna debilidad inconfesable? Hablo de gastronomía, no se me pongan nerviosos, que el resto de confesiones si se deciden a hacerlas, tengan a mano un cura que yo no sirvo. Me refiero más bien a cosas que un gourmet de la vida nunca querría que fuesen descubiertas. Pues ¡fuera máscaras!, yo hoy os cuento algunos de mis vicios inconfesables y de paso os cuento también esta receta secreta que tantos éxitos me ha procurado. Por supuesto no voy a poder traducir esto al inglés porque a ver cómo se dice hueso de codillo de jamón en Shakespereano... Scroll down for recipe in English
Pues sí amigos, yo soy de ésas. De las que ponen morro arrugado cuando veo la lista de ingredientes artificiales de cualquier paquete y me pongo la bandera de lo natural, orgánico y hecho en casa. Soy también de ésas que piensa que si mi paladar roza una loncha de jamón que no sea 100% puro de bellota y no esté cortado a cuchillo me sale cicatriz. También soy de ésas que huyen del carbohidrato a partir de las 18h porque es mucha caloría como para consumirla antes de irse a la cama. Y además de todo eso, soy una contradicción con patas. Porque cuando me da el arrebato Mr. Hyde y ya estoy que no conozco me da por hacer estas cosas que negaré haber confesado por no encontrarme en presencia de ningún abogado.
1. En mi despensa, junto a los arroces de cultivo ecológico y las harinas integrales tengo escondidos siempre dos sopas de sobre Knorr. No es que esa sopa amarilla hecha de polvos de vaya-usté-a-saber-qué me guste, es que me encanta. Pero lo peor es que lo que más me gusta no es la sopa en sí, es el olor de los polvos del sobre al abrirlo. Lo guardaría abierto para olerlo de vez en cuando como un psicópata con un mechón de pelo si no fuera porque pierde aroma (no me preguntéis cómo lo sé). Así que cuando lo abro, aspiro el olor con todo lo que dan de sí mis pulmomes y luego me hago la sopa cuyos trozos cilíndricos de materia marrón (sí, unos pequeños zurullos cilíndricos que parecen pienso para cabras) que constituyen el supuesto pollo de la sopa me saben a gloria pura. Todo muy natural.
2. Cuando hago lentejas no me puedo resistir a echarles los clásicos huesos de codillo. Ese saborcillo rancio de jamón salado que queda en el caldito me resulta muy sabrosón. Junto con el gustito queda una balsa de grasa que tengo que pescar cuchara en mano durante más de media hora para poder luego comerme las lentejas, eso también está ahí, pero a mí me merece la pena. Pero mi vicio inconfesable no es el hecho de echar los huesos a las lentejas? Es el conducir hacia mi casa a las 4 de la tarde sabiendo que dejé lentejas hechas para cenar mientras se desata en mi interior el anti-gourmetismo. De tal suerte que nada más llegar a casa levanto la tapa de la olla, pesco con un tenedor los huesos, y les saco los restillos de jamón pegados a la parte rancia con pelos que tiene la patilla y me los como allí mismo de pie junto a la olla. Esos cachillos de jamón duro, recocido y salado son un manjar de dioses paganos para mí. Todo muy 5 Jotas.
3. Mi norma de no comer carbohidratos a partir de las 18h me la salto bastante a menudo en modo autoindulgente. Cuando preparo unos muffins me como uno; cuando hago algún bizcocho lo pruebo; si me tomo un poco de queso acompaño con un pico. Pero nada muy transgresor. En cambio hay días en que me pongo en plan hoy no me aguanto ni yo y hago una declaración de intenciones contra mí misma y mis normas. Y me hago un sandwich de pan bimbo relleno de patatas fritas de bolsa. Sí, lo que viene siendo eso, un sandwich de patatas fritas. Es muy difícil de comer, lo sé, y es carbohidrato por dentro y por fuera. Y me da tanta paz mientras me lo empujo para dentro como desasosiego y ganas de volver al redil de mi norma cuando me lo termino. Es mano de santo, no vuelvo a transgredir la norma en 15 días después de uno de éstos. Todo muy light.
Así que ahora que conocéis algunos de mis secretos más oscuros, os voy a contar uno que es de los más brillantes, aunque no por eso es menos secreto. Es mi empanada express. Con esta receta participo este mes en el reto que ya conocéis y que me encanta, el Asaltablogs. Nuestro blog asaltado de este mes ha sido Mi madre no cocina un blog monísimo con unas recetas sobre todo muy apetitosas. La verdad es que ha sido una tortura leerlo a según qué horas porque hace cosas con una pintaza esta chica. Como entre las posibilidades de recetas que me planteé de asalto tenía una de empanada, vi la ocasión de revelaros mi secreto a la vez que asaltaba con mi propia versión de empanada. Ya sabéis que me gusta siempre dar una versión un poco mía de las recetas que asalto. Si queréis ver su empanada ( y morir de hambre) su receta está aquí. Os dejo ahora con la mía: Ingredientes Una plancha de hojaldre refrigerado, no congelado (el mío, ya sabéis, Lidl) Un brick de Fritada de Mercadona (mezcla de verduritas pochadas con tomate) 2 latas de atún en escabeche (el saborcillo potente del escabeche me parece fundamental en esta receta) Una latilla pequeña de aceitunas rellenas de anchoa 1 huevo batido para pincelar Semillas de amapola y sésamo para decorar (opcional) Preparación En un bol mezclar el contenido del brick de fritada con el atún en escabeche desmenuzado y las aceitunas cortadas en tres trocitos cada una y reservar. Extender la lámina de hojaldre, y marcar la mitad. En un lado colocaremos el relleno y el otro será la tapa. Doblar por la mitad longitudinalmente a su vez el lado que será la tapa y hacer unos pequeños cortes transversales para que luego la tapa tenga aberturas por las que escape el vapor. Si no queremos esta decoración nos saltamos este paso y simplemente, una vez colocada la tapa, pincharemos con un tenedor por varios sitios para que haya agujeritos por los que escape el vapor. Cubrimos con cuidado el relleno con la tapa y sellamos los bordes con un tenedor. Precalentamos el horno a 180º durante unos 10 min. y mientras reservamos la empanada en la nevera. Pintamos con el huevo batido y espolvoreamos con las semillitas de nuestra elección Horneamos 30 min.
Cosas a tener en cuenta:
- Con las cantidades que pongo yo me sobra siempre un poquito de relleno que guardo para hacer empanadillas con las obleas normales. Puedes ponerlo todo pero a mí me gusta la empanada finita.
- Si quieres una empanada grande, usa una lámina de hojaldre entera como base y otra como tapa y duplica las cantidades del relleno.
This recipe is a total win and it couldn?t be easier. It is only partially homemade as all the ingredients are storebought but the final result is so good and tasty that no one could tell.
It is perfect for a quick dinner or a picnic or a get together with friends or family. Add your personal touch to the filling and/or decoration as I did with olives and seeds and you can make it your own thing.
Ingredients
1 sheet store bought puff pastry
2 cups any store bought mixture containing roasted vegetables and tomato sauce (the specific one I am using here contains zucchini, red and green pepper and tomato sauce)
1 cup shredded tuna
¼ cup olives, pitted and cut into 3 pieces
1 beaten egg to brush
Sesame and poppy seeds for decoration (or any seeds of your choice)
Preparation
1. In a bowl combine the vegetables-tomato mixture with the tuna and olives. Set aside.
2. Spread the sheet of puff pastry and divide it in two halfs.
3. Place the filling onto one half. The remaining half will be the cover. Fold the cover itself in half and cut lines so there will be air holes for the steam to escape while the empanada is cooking.
4. Now place carefully the cover on top of the filling and seal the empanada with a fork.
5. Preheat your oven at 180º C (360º F) and place the empanada in the fridge for 10 min.
6. Brush with the beaten egg and sprinkle with the seeds.
7. Place in the oven and cook for 30 min or until it is beatifully golden and crispy.
8. If you want a bigger empanada use un full sheet of pastry as a base and another one as a cover and double up the quantities for the filling.
Yo convertida en Hannibal olisqueando con sumo deleite